Los italianos no dejan de sorprendernos. Ni sus políticos ni sus ciudadanos de a pie. Resulta que el momumental atasco que se formó ayer en Nápoles no es más que una actuación. Sí, sus protagonistas son actores. Lo que se desconoce todavía es por qué lo hicieron, si alguien les pagó o cualquier otro detalle que ayude a esclarecer unas imágenes que hicieron las delicias de los usuarios de YouTube.
En el vídeo se puede ver cómo un conductor, de avanzada edad, realiza extrañas maniobras con su vehículo. A base de insistir consiguió fue incrustar el diminuto coche entre otros dos turismos formando una barrera para los que en aquellos momentos se aproximaban a la calle, para colmo, en las dos direcciones. Antes la pasividad del protagonista de la historia, que simulaba muy bien que no sabía qué hacer para salir del lío en el que se había metido, el resto de conductores y público en general llegó a rodear al vehículo responsable del caos.
Por fortuna para el actor, la sangre no llegó al río, entre otras cosas por la oportunísima aparición de un cura -otro actor, se supone- que estaba participando en una procesión muy cerca de la zona cero. El sacerdote logra apaciguar los ánimos y, con sus indicaciones, ayuda a que el conductor pueda salir de su laberinto de torpeza. Tras las maniobras pertinentes, el coche logra volver a una posición vertical, lo que provoca el aplauso unánime de la media Nápoles que fue testigo de tan singular y convincente actuación.

