El Correo Digital
Miércoles, 22 octubre 2014
cubierto
Hoy 14 / 21 || Mañana 12 / 22 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > >
Se traspasa 'caso Cabacas'

el piscolabis

Se traspasa 'caso Cabacas'

Algunos, simplemente, queremos la verdad de este caso. Punto. Y es la que se refiere a qué pasó, cómo sucedió y quién tuvo la culpa

02.02.13 - 00:15 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios

"Se traspasa". Pocas veces un texto tan escueto ha dicho tanto. La última vez que lo vi fue el 1 de enero. Cuando vives fuera, tiendes a estirar los días de regreso y haces cosas que nunca imaginaste. Como levantarte un festivo, que antaño era de los de abrir los ojos a la hora de comer, y plantarte a las 9:30 en un rincón de la costa, cargando de nuestro mar las retinas. Y allí estaba. Tal y como lo recordaba. Es lo bueno del mar. Que ni se va, ni defrauda. Así que, una vez saciado el depósito de la añoranza, regresé a Bilbao para recorrer sus calles, intentando acostumbrarme al nuevo año. Quiso en destino que encontrara aparcamiento frente al Biltoki. El bar que regentaban los padres de Iñigo Cabacas. Entonces, al mirar el cartel pegado en la persiana, pensé que la vida no es como el mar. Porque hay cosas que ya no están. Y, lo que es peor, nunca volverán. Como Iñigo. Y como aquel bar. Se retiró tras el tsunami del callejón de María Díaz de Haro y ya nunca regresó. Nos prometieron que las olas de la verdad y la justicia llegarían. Pero no fue así. Por eso el cartel y por eso estas líneas. No podemos permitir que se olvide el 'caso Cabacas'. Ya no solo por Iñigo, qué es lo prioritario. O por su familia y amigos, que sería lo básico. Sino por decencia.

Antes de seguir, quiero subrayar que no pretendo añadir más leña a la hoguera de vanidades y vehemencias políticas que inundan este caso cada vez que vuelve a ocupar titulares. Indigna y cansa ver cómo, día sí, día también, las opiniones se enquistan en el partidismo. Porque se lanzan desde la trinchera. No importa el asunto. La última vez que apareció una noticia sobre Cabacas, a partir del décimo comentario que dejaron los lectores, saltamos del caso de Iñigo a las bengalas de Anoeta, pasando por asuntos de terrorismo, víctimas de aquí y de allá, asuntos de corrupción...y así hasta el infinito.

Luego culparemos a quienes llevan las riendas políticas de enturbiar el asunto, pero hacemos lo mismo. O debería decir, hacen. Porque algunos, simplemente, queremos la verdad de este caso. Punto. Y es la que se refiere a qué pasó, cómo sucedió y quién tuvo la culpa. Con nombres y apellidos. Los de los responsables. Desde quién disparó, hasta quien le mandó, pasando por quién fue, caso de que sucediera así, el culpable la carga. Dicho lo cual, ya quedó claro y así lo reconocieron entre dientes y cabizbajos los anteriores responsables, que se actuó mal.

Para empezar, utilizaron un material inadecuado. De hecho, fue retirado tras los hechos. Y para terminar, se actuó contra un ciudadano que no tenía culpa alguna y acabó muerto. Eso es lo único que tenemos claro. Suficientes argumentos para que la investigación hubiera sido más rápida. O al menos, más ligera. Pero nada sabemos a fecha de hoy. Solo que "está en el juzgado". Da igual que el Ararteko se queje o que el nuevo Director de la Ertzaintza critique la actuación de los anteriores responsables. Porque se diluye en el previsible frentismo entre quien se fue y quien está ahora. Máxime, cuando nos dicen que el caso "está en manos de la justicia y ya nada se puede hacer desde las instituciones".

Con la justicia hemos topado. Esa dama lenta como una tortuga, a la que ya no le dan ni lechuga para seguir adelante. Por eso, debemos ser los ciudadanos quienes exijamos respuestas. Porque la política es un traspaso continuo. Pero no de bares, sino de responsabilidades. Una vez son unos y otras, otros. Y mientras tanto, pasa de mano en mano y la patata se enfría. Pero, a veces, el entorno se mantiene firme y aviva la llama del recuerdo. Para que se haga justicia por aquella vida que cerraron, como se cerró la persiana del negocio de una familia rota en mil pedazos.

Perder a tu único hijo de la peor manera posible debe de ser letal. Y aun peor cuando, además y como burla cruel, tienes que demostrar que no eres verdugo, sino víctima. Alguno y alguna deberían ponerse en el lugar de esos padres. Y también en el de esos amigos que le vieron empezar a morir tirado en la acera, con la cabeza abierta. Los mismos que han tenido que vadear entre acusaciones y sospechas infundadas. Y, cuando han superado todo eso, continúan ahí. Esperando una respuesta. La que nos dijeron que se daría "...con la mayor celeridad posible". El resto puede que traspase el caso o lo olvide. Pero ellos no. Jamás pondrán el cartel de "se traspasa". Porque los amigos de verdad son para siempre. Y era de justicia dedicarles estas líneas.

TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Se traspasa 'caso Cabacas'
El bar que regentaban los padres de Iñigo Cabacas se traspasa./ Archivo
Te ofrecemos todos los eventos de cada día: teatro, conciertos, exposiciones...
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.