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¿Sueñan los rockeros con aquel Bilbao sucio y gris?

37 grados

¿Sueñan los rockeros con aquel Bilbao sucio y gris?

El documental '160 metros: una historia del Rock en Bizkaia' se pregunta si la metamorfosis de la capital ha adormecido la creatividad

17.01.13 - 00:13 -
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Tenía Eskorbuto una canción titulada 'Ratas en Bizkaia' que definía a la perfección el Bilbao gris que ahora sólo es un recuerdo borroso: "Desde Santurce a Bilbao, vengo por toda la orilla... / Mirarás al cielo y verás / una gran nube sucia / No lo pienses, no lo dudes / Altos Hornos de nuestra ciudad / Mirarás las fachadas / llenas de mierda, llenas de mierda / Desde Santurce a Bilbao, vengo por toda la orilla / Somos ratas en Bizkaia / Somos ratas contaminadas / Y vivimos en un pueblo / que naufraga, que naufraga, fraga, fraga / El orgulloso Puente Colgante / por debajo el gran Nervión / donde reposan los excrementos / despidiendo mal olor". Pese a todo, hay quien piensa que la belleza metálica e industrial de nuestra ciudad era una musa más inspiradora que las palmeras que hoy adornan algún paseo ribereño. Que la preferían con el maquillaje ahumado y el rímel corrido que con la cara lavada y recién peiná. Otros, todo lo contrario.

Porque dos décadas después, la Ría tiene otro color y olor. El Puente Colgante que une ambas márgenes sigue ahí, inmutable, pero antes funcionaba más como frontera de dos formas radicalmente distintas de vivir y sentir y hoy es sólo una manera de salvar los 160 metros que separan allí las dos orillas, más parecidas que nunca. La distancia que da nombre a un proyecto que quiere narrar en forma de documental la "transformación urbana que tuvo lugar en los años 90 en ambas márgenes de la Ría desde el punto de vista del rock". Como explican sus responsables, en aquel entonces, la izquierda, azotada por la reconversión industrial y el paro, "sonaba a punk, a reivindicación social, a Eskorbuto, Zarama, Parabellum... y la derecha, mucho más hedonista y global, a El Inquilino Comunista, Lord Sickness, Los Clavos... al Getxo Sound".

Eso será '160 metros: una historia del rock en Bizkaia', una aproximación a lo que supuso la transformación urbana para la escena rockera vizcaína. Una de las tesis es que conforme la villa y su entorno iban perdiendo grisura -los responsables del documental ponen el punto de inflexión en la construcción del Guggenheim-, la escena rockera se iba diluyendo: "Precisamente esa es la cuestión clave que intentamos responder, de forma genérica y mediante las respuestas de los entrevistados de manera particular. No queremos que ésta sea una respuesta cerrada, sino que cada uno nos muestre sus sensaciones y deje al espectador que se haga a sí mismo esa pregunta", explica Álvaro Fierro, el codirector. Intentarán contestar los músicos y periodistas que participan en el reportaje con su testimonio: Roberto Moso (Zarama), Álvaro Heras (Los Bonzos y Painkillers), Javi Letamendia (El Inquilino Comunista), Paco Galán (Eskorbuto), Najwa Nimri, Juan Carlos Parlange (Los Clavos), Isabel Fernández (Electrobikinis)...

Pero el hecho, añade Fierro, es que "la hemeroteca, no sólo vizcaína sino internacional, nos dice que dentro de los contextos más complicados económicamente hablando y, por ende, con una juventud desencantada y aburrida, la proliferación de bandas con mensaje social era mayor (ya es un tópico mencionar la Inglaterra del 76). Conforme se iba modernizando Bilbao, la escena del botxo se ha tornado más variada, con un mensaje más ecléctico y quizá con más ganas de diversión que de rabia". De hecho, en el cuestionario con el que sondearon el proyecto hacían una pregunta final sobre si el paso de Bilbao a ciudad de servicios "ha adormilado la creatividad y se ha creado en función de las modas, como ha ocurrido en muchas ciudades post fordistas (léase Manchester). Ese Bilbao gris es muy interesante sin duda desde el punto de vista histórico, y más con la perspectiva que otorga el paso del tiempo. Aquí cada uno, según su experiencia, tendrá unas impresiones u otras".

Sin clases ni prejuicios

Xuxo, el hasta hace bien poco dueño (durante 23 años) del bar Umore Ona, que ha sido y es uno de los más importantes de la escena musical bilbaína, aporta para este periódico su visión como alma mater de un local por el que han pasado e incluso se han gestado un montón de grupos (Platero y tú, Fito, The Flying Rebollos, La Secta, La Casa Usher...). Considera que la transformación urbanística no ha sido determinante, "eso no es motivo de que se pierda creatividad ni imaginación, pero sí que entonces acababa de llegar un barco llamado libertad, aquí y en otras partes, y había un montón de ideas que aportar, algunas buenas y otras equivocadas. Sí se ha perdido actitud rebelde, pero es que aquellos eran los 80, había muchas diferencias de clase social, con una crisis tremenda, con paro, que yo pensaba que nunca en mi vida llegaría a trabajar, que de cada diez amigos míos sólo trabajaban dos... Vamos, como ahora, pero nos hemos vuelto más conformistas, pensamos eso de que está ya todo hecho, inventado".

Oscar Cubillo, crítico musical de EL CORREO, cree que en este tiempo "las diferencias estilísticas se han eliminado en su mayor parte. Digamos que ya no existe la ría como marca para crear música: punk en la izquierda y pop en la derecha. Ambas márgenes han osmotizado su forma de ver y hacer música. Y no se ha perdido creatividad. Al contrario. Hay más ofertas estilísticas, antaño limitadas al punk, al cantautor euskaldun envarado y al pop de Getxo, que la verdad apenas existía en los 80, Rufus y poco más. Hoy día hay más creatividad, o al menos más referencias. Hay grupos de country y de blues, de todo, hasta de raggamuffin y ska". Fierro opina que el 'acercamiento' de las orillas ha sido positivo "porque deja de haber clases y prejuicios, y eso es bueno para todos, para el rock y para los individuos que conforman la escena. Hoy en día, en Bilbao y alrededores, hay grandes nombres de grupos en ambas márgenes y muy distintos a las que había en los 80 y 90. Efectos de la globalización digital, pero también económica".

Colaborar con crowdfunding

A mediados de los 90, con la mítica sala Gaueko todavía abierta, Álvaro Fierro -codirector del documental junto a Joseba Gorordo- aún era "un adolescente que apenas salía de su pueblo, pero la frescura de esos años pre Internet, donde la creatividad había que crearla, valga la redundancia, con menos masa crítica que ahora, y donde los conciertos no eran tratados como un evento puramente económico sino hedonista, eso sí se puede echar de menos". Cubillo, sin embargo, considera ese Bilbao "limitado, frustrante incluso. No había tanto donde elegir. En los 90 despegó la escena, con salas de conciertos como el Kafe Antzokia. Entonces Bilbao se convirtió en punto de paso de las giras internacionales. Lo que teníamos antes era escaso y a menudo gris, claro. Ahora es todo mucho mejor. Hasta disponemos de transporte público nocturno para ir a los conciertos. La nostalgia sobre esos tiempos imagino que se podrá defender en función de lo bien que se lo pasó cada cual. Pero en los 80 no había casi nada, en los 90 empezaron a venir grupos y hace poco hemos visto por ejemplo a la Jim Jones Revue".

El primer capítulo, de 10 minutos, se empezará a rodar en febrero para estrenarlo en Internet y en ETB. Serán cinco en total, 50 minutos de historia nuestra que podrían verse en un futuro en formato serie en alguna cadena de televisión. "Ojalá -dice Diego Urruchi, productor-. Inicialmente lo planteamos como un documental de 55 minutos, pero la financiación de un proyecto de este tipo no es sencilla. Tras recibir varias negativas a subvenciones y patrocinio de entidades y marcas, decidimos fragmentar el documental para producir un primer episodio con nuestros medios y pidiendo material de archivo".

Para poder pagarlo han recurrido a la aportación popular, al crowdfunding tan de moda. Y de momento marcha "muy bien- asegura Raúl López, coproductor del documental y responsable de la web TV StereoZona-. Estamos muy contentos, de momento lo han cofinanciado 206 particulares y también tenemos coproductores como EiTB y el Kafe Antzokia de Bilbao, entre otros". A unos 30 días de que acabe el plazo tienen ya 6.710 euros de los 7.655 que hacen falta para la primera entrega (para el resto necesitan el apoyo de una marca o televisión). El que quiera colaborar, puede hacerlo en la plataforma goteo.org.

Ver todos los artículos de la serie 37 grados.

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