No sin mi plátano

Un bebé, que no sabe si tiene más sueño o hambre, logra comerse un plátano mientras duerme

BILBAO
El pequeño, en plena ingesta. /Youtube/
El pequeño, en plena ingesta. /Youtube

Hambre, dormir, hambre, dormir... desde nuestra más tierna infancia la vida se convierte en un constante dilema. Es lo que le ocurre al bebé del vídeo, que se cae de sueño -literalmente, porque la cabecita le baila para todos los lados-, pero que quiere a toda costa terminarse su plátano con una obcecación admirable. Al final, entre cabezadita y cabezadita, aferrado a la fruta con insistencia, logra, mordisco a mordisco, dar cuenta del plátano para poder, ahora sí, dormir tranquilo y no tener que hacer dos cosas a la vez.

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