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La chica de la foto

Observemos el paisaje que muestran las fotografías adjuntas a estas líneas. Sorprende la abundancia de trajes oscuros y corbatas. ¿Cómo no reparar en la ausencia de mujeres?

01.01.13 - 09:57 -
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La chica de la foto
Foto de familia de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, en Bruselas, en diciembre de 2012./Efe

Mujeres y hombres tienen, o deberían, los mismos derechos de participación política en los estados más desarrollados del mundo y reciben igual trato en la promoción a los altos puestos de responsabilidad. ¿Se nota acaso? Repasemos las fotografías de familia situadas sobre estas líneas realizadas a lo largo de 2012 por profesionales de reconocidas Agencias de Comunicación. Desde la que inmortaliza la reunión de los treinta empresarios de grandes multinacionales españolas con el Gobierno en enero hasta la que muestra la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea en Bruselas en diciembre, pasando por la estampa de la Asamblea anual del Banco Mundial celebrada en Tokio en octubre o el encuentro de los líderes de los países miembros de la Alianza Atlántica en Chicago en el mes de mayo. Imágenes repletas de trajes oscuros y corbatas. Aunque solo sea por el color de la indumentaria, ¿cómo no reparar en la ausencia de mujeres en los grandes acontecimientos políticos y en el seno de los organismos internacionales?

La presidenta brasileña Dilma Rousseff fue la primera mujer en hacer, en 2011, el discurso de apertura de una asamblea de Naciones Unidas. Todo un acontecimiento. La Asamblea General de la ONU, presidida en la actualidad por el suizo Joseph Deiss, se constituyó en 1946. Desde entonces han pasado por su presidencia 75 personas, de las que tan solo tres han sido mujeres. Vijaya Lakshmi en 1953, Angie E. Brooks en 1969, y Jequesa Haya Rashed en 2006. Además, la ONU solo ha tenido secretarios generales hombres. No obstante, la entidad, que se define a sí misma como una asociación de gobierno global que facilita la cooperación en asuntos como el Derecho internacional, la paz y seguridad internacional, el desarrollo económico y social, los asuntos humanitarios y los derechos humanos, cuenta con una mujer al frente de uno de sus principales órganos, ONU Mujeres. Se trata de la expresidenta de la República de Chile Michelle Bachelet. No falta quien diga que Naciones Unidas favorece con ello la generalización del estereotipo de que las mujeres solo pueden ocuparse de los asuntos de las mujeres. Por lo demás, sólo una docena de mujeres son jefas de Estado entre los 192 países miembros de las Naciones Unidas.

Veamos qué sucede en otros organismos internacionales. Desde 1952, la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) ha tenido catorce secretarios y dos vicesecretarios generales; ninguno mujer. Solo dos puertas tienen en su placa el nombre de una mujer: Oana Lungescu, portavoz de la misma, y Stefanie Babst, su adjunta. Presidencia y Vicepresidencia del Comité Militar, Dirección de Planeamiento Político, Dirección de la Oficina de Seguridad… Ninguna de las ramas de la OTAN cuenta con mujeres al mando. Ni una sola jefa en el Comité Militar (ha habido 28 jefes de Estado Mayor) ni tampoco en el decanato (53 hombres desde 1943). Y de los 28 países que integran la organización, tan solo uno, Alemania, está representado por una mujer. En la misma línea, en otro organismo internacional como es la Unión Europea, formada por 27 Estados miembros, solo tres están representados por mujeres Alemania, Dinamarca y Lituania. Es patente, en resumen, la invisibilidad de la mujer. La desproporción o el desequilibrio, si se prefiere.

Cuando se le pregunta a Christine Lagarde si cree que va a ser la última europea al frente del Fondo Monetario Internacional, responde: “Confío en no ser la última mujer”. Probablemente se habrá sentido más de una vez juzgada como primera directora gerente en el FMI desde su creación hace casi 60 años. Su elección como directora gerente de la entidad en junio de 2011 puso por primera vez a una mujer al frente de este organismo multilateral. “Me presento ante ustedes como una mujer con la esperanza de contribuir a la diversidad y equilibrio de esta institución”, afirmó entonces. El FMI cuenta con seis mujeres entre sus 30 principales ejecutivos. La que en 2007 fuera primera ministra de Economía de Francia ha considerado en alguna entrevista que “nunca debería haber demasiada testosterona en la misma habitación”. Tirando de hemeroteca, leemos otra frase suya: “Si se les deja solos, los hombres tienden a crear líos”.

La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) y la Organización Mundial de la Salud (el organismo de la ONU especializado en gestionar políticas de prevención, promoción e intervención en salud a nivel mundial) también tienen a dos mujeres en sus cargos directivos más elevados. La búlgara Irina Bukova, en el primer caso, fue elegida directora ejecutiva en 2009, siendo la primera en asumir el puesto desde 1946. En el segundo caso, la china Margaret Chan se convirtió en 2006 en directora de la OMS, creada en 1948. Sólo una mujer antes que ella había ocupado el mismo cargo.

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