El Athletic despidió anoche 2012 de una manera irritante. Se va de vacaciones, como parecían estar algunos jugadores en buena parte del choque, con una derrota frente a un_Zaragoza bien plantado, que se limitó a practicar un juego aseado, con un centro del campo encabezado por el veterano Movilla que cortó las ideas locales, y que aprovechó los fallos de una defensa de plastilina, mal endémico de este equipo. ¡Qué manera de perder! Sin empuje, con la cabeza parece que en otra parte, en la Nochebuena quizá, y sin dar sensación poder remontar los dos regalos ofrecidos a los maños.
Porque la defensa de esta escuadra regresó al pasado, a esos duelos en los que provocaba la rabia de los aficionados. Muy blanda, errores infantiles, increíbles desajustes, la zaga bilbaína recordó las peores de este curso en el que la agonía no acaba de esfumarse. Relajado en exceso, el cuadro de Marcelo Bielsa, que ahora se queda en tierra de nadie, veía cómo los aragoneses se acercaban con demasiada tranquilidad al área de Iraizoz. ¡Qué facilidades! Nada más empezar, Víctor gozó de la primera ocasión. Luego, el portero sacó un remate envenenado de Zuculini. Su única actuación acertada.
Apagado, confuso, sin garra
Apagado y confuso, sin garra, con Aduriz secado por Álvaro, el grupo vizcaíno sufría sin grandes oportunidades. Quizá le mejor fue una bonita combinación desde su campo entre Herrera, Aurtenetxe, Muniain y De Marcos, que Roberto sacó de forma eficiente. Fue el único sobresalto serio para los hombres de Manolo Jiménez hasta que se adelantaron tras un penalti absurdo cometido por un Aurtenetxe que se encuentra a años luz de su versión media. Apoño no perdonó, y Bielsa mandó calentar a Fernando Llorente. Como tampoco lo hizo poco después Postiga que se aprovechó de una acumulación de desgracias, de un error garrafal de Iraizoz, para anotar el segundo y finiquitar. Aunque a punto estuvo de dar vida De Marcos con cabezazo estrellado en el travesaño.
Al descanso, movió una pieza Bielsa: quitó a Aurtenetxe y sacó a Igor, un claro mensaje al lateral izquierdo de Amorebieta. Se esperaba a Llorente, que salió cuando restaban poco más de 20 minutos. Parte del público le dedicó una pitada nada beneficiosa en un momento en el que el cuadro vizcaíno precisaba del apoyo de la hinchada para remontar. Pero hubo silbidos. Y no, voltereta en el marcador, aunque el riojano hizo esforzarse a Roberto. Porque el Athletic se quedó seco, apático, y tiró por la borda una buena oportunidad para acercarse a la zona noble y firmar la tranquilidad definitiva._Deambuló sobre el césped y ahora lo hace en la clasificación: a seis de Europa y a igual distancia del descenso.