La imagen de un Iñigo Urkullu emocionado hasta las lágrimas en la jura de su cargo como lehendakari en Gernika es la metáfora de la alegría del PNV al recuperar Ajuria Enea tras tres años y medio de Gobierno del PSE. Aquel desalojo, que los mismos dirigentes jeltzales que ayer se abrazaban joviales vivieron de forma traumática, dejó una huella profunda en Sabin Etxea, que alimentó desde entonces la ya famosa máxima de 'gobernar desde la oposición'. Desde ayer, al PNV y al lehendakari Urkullu les toca gobernar desde el Ejecutivo de Vitoria, y tratar de capear el temporal económico y la caída de los ingresos con el exiguo y único apoyo de los 27 escaños jeltzales, el menor respaldo que un lehendakari ha obtenido en la historia democrática.
No obstante, y aunque el PNV es plenamente consciente de las dificultades que su situación de minoría les obligará a afrontar -la primera prueba de fuego será la aprobación de los Presupuestos vascos para 2013-, en la solemne ceremonia en la villa foral, un reflejo de la obsesión del nuevo lehendakari por conjugar sin chirridos la tradición JEL (Jaungoikoa eta lege zaharra, Dios y leyes viejas) con la modernidad y el apego a la sociedad de hoy, ninguno de los dirigentes jeltzales que han compartido con Urkullu la emoción del regreso parecía pensar en los obstáculos venideros.
Las lágrimas incontenibles de Andoni Ortuzar, que sucederá a Urkullu en el liderazgo del partido; el gesto victorioso con el puño cerrado del diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao; la visible alegría del burukide Joseba Aurrekoetxea… son la prueba irrefutable, en gestos y en emociones, del triunfo de una generación de políticos -los célebres 'jobuvis' (jóvenes burukides vizcaínos)- que ha consumado ya la conquista de las máximas cotas de poder interno e institucional. Los tres mencionados, junto a Koldo Mediavilla, Iñigo Iturrate, Aitor Esteban y algunos otros, crecieron juntos, como personas y como políticos, y juntos han tocado techo. Queda ahora gobernar, no ya desde la oposición sino desde Ajuria Enea y desde el Parlamento, donde Joseba Egibar, como portavoz y hombre fuerte del grupo sobre todo cuando Ortuzar lo abandone para presidir el EBB, será el encargado de muñir acuerdos con los grupos de la oposición.