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¡A por setas, lehendakari, a por setas!

CARTA AL PRÓXIMO LEHENDAKARI

¡A por setas, lehendakari, a por setas!

10.10.12 - 16:28 -
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En esto de la cultura, el dilema, si se me permite el uso del ingenio popular, es el de: «¿estamos a setas o a Rolex?». Las setas nacen asilvestradas, anónimas, en las condiciones de humedad y temperatura adecuadas. Hay que buscarlas, hay que encontrarlas. Los Rolex se compran, tienen un pedigrí reconocido, un valor, marcan estatus y nadie discutirá el precio que hay que pagar. Las setas van a su aire, marcan sus propios ritmos, y no valen mucho como regalo de empresa. Los Rolex son inmediatos y además en el imaginario popular el "tonto", el "bilbaíno", el "vasco" del chiste, es el que va a por setas.
La cuestión es el error de aceptar como valor cultural seguro y necesario, lo que es simplemente un valor mercantil, un valor de cambio. Las cosas valen lo que uno esté dispuesto a pagar por ellas, valen lo que aceptamos como precio. Lo que los seres humanos vamos dejando como poso, como seña de identidad tiene un valor intangible. La industria los convierte en prototipos mercantilizables. La cultura tiene un valor intangible, pero ese fantasma mercantil que nos amenaza, ese fantasma de las industrias culturales, de las industrias del ocio, que aceptamos como inevitable, se aparece desde el lugar donde habitan los Rolex. En el lado de las setas están los creadores, los artistas, que nacen anónimos y asilvestrados, y que cuando trabajan no son un valor de cambio, salvo que acaben convirtiéndose en marca de prestigio y se acepten como valor mercantil. La sociedad entera está en el lugar de las setas.
El dilema, soy torpe lehendakari y no sé expresarlo en otros términos, el dilema es elegir a qué estamos. El dilema es valorar si Kukutza es un ejemplo modélico de fábrica de creación, asilvestrado, lento, nacido y crecido en el lugar y en las condiciones adecuadas, o si eso no es la cosa y lo que nace vacío y por decreto, es el modelo socialmente rentable.
La creación, el arte, la cultura, debe ser infractora, rebelde, sanadora, imprevisible; debe plantear preguntas, abrir caminos nuevos. La cultura es "okupa" en cada momento histórico y social. La cultura nace de la necesidad de convivir, de explicarse la vida y la sociedad en la que se ha vivido en cada generación, la cultura nace de la búsqueda de soluciones imaginativas. Que a lo que vaya quedando se le ponga un precio, tiene que ver con el negocio. El negocio del ocio, el negocio de la cultura mercantilizada, convertida en valor de cambio, la cultura-Rolex compinchada con el análisis Dafo.
Cuando nacemos somos niños-genios, abiertos al sonido, a la música, al dibujo, al movimiento, a la expresión, al procomún. Sin embargo, cuando entramos en la escuela todo nos dice que dibujamos mal, que cantamos mal, que bailamos mal y nos empiezan a etiquetar y a amenazarnos con tener muy poco valor en esta sociedad en la que hemos nacido. Nos amenazan con un mundo mercantil, duro, individualista, en el que hay que triunfar, hay que ser alguien, hay que estar a Rolex.
1.-Yo, lehendakari, si dispone de tiempo para ello, le propongo que reflexione sobre si lo que interesa impulsar son los resultados inmediatos o los caminos para llegar a ellos. Que reflexione sobre por qué la enseñanzas artísticas se han separado de la educación. Que reflexione sobre si nos interesa más, socialmente, buscar la felicidad, el conocimiento, la solidaridad, la cooperación, o si nos interesa más inaugurar auditorios, museos, templos de la cultura-ocio.
2.-Todo lo que le rodea, lehendakari, le dirá que lo importante es la industria cultural, rentabilizar la cultura, que lo importante es formar técnicos en ocio, en animación cultural, que lo importante es formar gestores culturales, extender una red de funcionarios, de consumidores, todo le dirá que la cultura es ocio y negocio, y que hay que estar a Rolex. Nos quitarán las películas, los libros, los cuadros, las obras de teatro, las performances, la danza, y las pondrán un precio y un share para que dejen de ser nuestras, para que dejen de ser de la sociedad, del procomún, y pasen a ser un prototipo diseñable, un valor mercantil para ciudadanos-clientes, para una floreciente industria del negocio y la plusvalía, y la Administración el gran empresario cultural , con dinero de los ciudadanos, y que, por cierto, una vez esquilmado el erario público se declara en quiebra, en crisis.
3.-Pero si el trajín de la vida política le deja un poco de tiempo, lehendakari, eche un vistazo a las zonas sombrías, ocultas, anónimas, intangibles, donde crecen temporada a temporada las setas: Actores, directores, escritores, guionistas, pintores? Tenga cuidado al andar, al firmar, al decretar, no les pise. Déjese llevar por los que conocen el terreno. Si tiene que dictar un decreto, que sea a favor de las setas, de su ritmo, de su idiosincrasia. La intervención de lo público, debe estar a favor de estos campos asilvestrados, indominables, intangibles, resbaladizos, cambiantes y a veces no rentables. Haga oídos sordos a los que se empeñan en que sean negocio, a los que se empeñan en ponerles precio, o a los que le digan «eso de las setas no es negocio, no es industria. Estamos a setas o a Rolex?». Además, tenga cuidado, lehendakari, por que en el negocio de los Rolex hay mucho falsificador que deslumbra con efímeros y destellantes muestrarios virtuales, y se puede pagar una pasta, por algo que no lo vale. ¡A por setas lehendakari, a por setas!, aunque las haya venenosas.
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El actor, director y programador teatral Ramón Barea. /Ignacio Pérez
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