Pilotar aviones y acabar con el enemigo es algo con lo que todos hemos soñado alguna vez. También hay quien estaría encantado de poder observar el fondo marino a través del periscopio de su submarino y aquel que preferiría sentir la velocidad en un circuito cerrado. Si piensan que exagero, no tienen más que sentarse en el sofá y disfrutar de películas como Pearl Harbor y U-571, ya verán como empieza a despertar su vena más aventurera.
Quizás eso no les baste para meterse en el papel. En tal caso, la mejor alternativa será acercarse al Museo de la Ciencia Eureka de San Sebastián -si van con el subidón de alguno de los filmes citados cuidado en el trayecto por carretera-, y probar un simulador "único en España" que les permitirá pilotar aviones y dirigir un submarino como una experiencia de lo más real. Además, la visita también les concederá el privilegio de conducir un Fórmula 1 similar al de Fernando Alonso y la posibilidad de viajar al pasado sin salir de una sala. Mola, ¿verdad?
El museo donostiarra presentaba la semana pasada estos tres nuevos simuladores que se unen a los dos con los que ya contaba. Hasta entonces, el visitante tenía que conformarse con conducir un tranvía por la ciudad y con montarse en la montaña rusa de un parque de atracciones. Ahora, sobra decirlo, las posibilidades han aumentado considerablemente.
Viaje al pasado
El aparato más espectacular de los incorporados a Eureka es el 'Max Flight'. Este simulador cuenta con una cabina para dos personas, ancladas por unos arneses a dos butacas ergonómicas, y sus mandos permiten controlar desde un avión de combate de la Segunda Guerra Mundial, hasta un sumergible, pasando por un vuelo comercial y otro acrobático que sobrevuela la ciudad de Londres. Casi nada.
El director del complejo, Ignacio Zuazuarregui, explicaba durante su presentación que es capaz de elevarse y realizar giros de 360 grados con total normalidad. Según sus palabras, es "una máquina única en España", ya que para poder disfrutar de otra similar habría que desplazarse hasta la capital británica, donde tienen una "casi idéntica". Por si esto fuera poco, también puede emular las vertiginosas maniobras de una montaña rusa y comparte estancia con otro aparato no menos llamativo, que reproduce la cabina de un Fórmula 1 que compite en el circuito alemán de Nurburgring. Aceleración, fuerza de gravedad, y desorientación en los numerosos trompos que sufre el piloto inexperto son sensaciones garantizadas en esta máquina, cuyo rojo colorido y diseño remiten visualmente a los bólidos de la escudería Ferrari.
El último de los nuevos simuladores de Eureka, por su parte, está dirigido a todos los públicos y muy especialmente a los enanos de la casa. Padres e hijos tendrán la posibilidad de acomodarse en la cabina de un aparato cuadrangular, para desplazarse virtualmente hasta el pasado más remoto, cuando las erupciones volcánicas y las lluvias de meteoritos eran habituales en nuestro planeta. Y, para completar una jornada perfecta, aquellos que tengan una especial debilidad por el espacio también podrán viajar a la luna en unos pocos minutos. Yo allí les espero, contando estrellas.