
El escultor vasco Eduardo Chillida sale del caserio donde está ubicado su museo Chillida Leku, en Hernani en una foto de 2000./ Ignacio Pérez
La familia Chillida ha remitido una carta a la consejera de Cultura, Blanca Urgell, en la que le asegura que "siempre tiene abierta la puerta" de Chillida Leku. Asimismo, dice que buscará "caminos que no hayan sido transitados antes" para encontrar una solución al museo, cerrado desde el 31 de diciembre. Se trata de una extensa misiva, que firman los ocho hijos del escultor donostiarra, en la que sugieren que durante las negociaciones para la venta de Chillida Leku a las instituciones no se garantizó su primera condición, la de mantener el museo "en su actual configuración", es decir, su "unidad permanente". En la carta, de siete folios, los Chillida rechazan las acusaciones de "deslealtad" que, tras la ruptura de las conversaciones el pasado mes de marzo, les imputaron las titulares de Cultura del Gobierno Vasco y la Diputación de Guipúzcoa, Blanca Urgell y María Jesús Aranburu.
Urgell ha respondido ya a los hijos del artista en un texto que ha remitido a los medios de comunicación, en el que afirma no entender "por qué se alienta la sospecha" de que las instituciones hayan tenido "otra idea diferente" que la de preservar el museo de Hernani "como una unidad, con su espacio, su caserío y sus obras", ya que "en esa unidad de concepción y estética se apoya su mayor valor". La consejera destaca la "absoluta coincidencia" en los "movimientos" efectuados por su departamento y el de Aranburu durante las negociaciones, e insiste en que si estaban dispuestos a adquirir "con gran esfuerzo" Chillida Leku era para hacerse cargo "a todos los efectos de ese patrimonio".
"Por eso nunca hemos contemplado la posibilidad de cualquier veto por parte de los herederos de Eduardo Chillida. Eso sí, hemos propuesto hasta el límite de lo legal todas las posibilidades de arbitraje a que se puede someter una institución pública", destaca Urgell, que subraya que ésta es la vez que "más cerca" se ha estado de "un acuerdo final". Recalca que la "lealtad" y "transparencia" con la familia ha sido "absoluta" y que "la generosidad institucional en los tiempos de crisis actuales ha sido proverbial, difícilmente repetible, hasta el límite de lo posible". "Por eso lamentamos profundamente que la oportunidad que ya acariciábamos de ver reabierto Chillida Leku en el próximo mes de julio se haya frustrado por decisión única y exclusiva de los actuales propietarios y responsables de ese espacio", señala Urgell, que no desea "alimentar ningún debate o polémica".
"Rediseñar" el museo
Los hijos de Chillida han enviado la carta a raíz de la comparecencia parlamentaria de la consejera del pasado día 3, en la que Urgell dijo que "se ha hecho todo lo que se ha podido y no se puede hacer nada más" para encontrar una salida a Chillida Leku. Creen que es "el momento de poner blanco sobre negro, cerrar el pasado y mirar al futuro", no entienden "la dificultad" de Urgell para "contactar" con ellos y afirman que siempre se han mostrado "abiertos y receptivos" y que no pueden decir lo mismo "en sentido inverso".
Piensan que la consejera ha sentido "cierto alivio" al verse "liberada de esos compromisos" y resaltan que ellos han mantenido siempre sus criterios, que "surgen del propio consenso familiar". Explican que en 2008, cuando negociaban con su antecesora, la peneuvista Miren Azkarate, la casa Sotheby's valoró las obras de Chillida Leku en 164 millones de euros y los terrenos en 12, y que en enero de 2009 acordaron cederlo por 112 millones "porque se trata de una donación para Guipúzcoa, para Euskadi", si bien no mencionan nada de la última oferta institucional, 80 millones de euros.
Los Chillida recuerdan que la crisis hizo que el acuerdo no se materializase y que se retomasen las negociaciones con Urgell ya en Cultura, en las que reiteraron su condición de mantener el museo tal y como fue concebido. "¿Tan exagerado le parece? Entienda que también nos preocupe que alguien venga a 'rediseñar' Chillida Leku. Queríamos saber que eso al menos no sería posible. Queríamos haber podido conversar, acordar y cerrar principios de funcionamiento en este tema. Eso es lo que pedíamos con un llamado veto o voto de calidad (...) Chillida Leku no puede ser Arte Leku", indican.
Dicen que de su parte "hay también dolor", que se sienten "cansados" tras diez años de contacto con las administraciones vascas y que se han visto "muy solos públicamente". "Decía nuestro padre que 'hay que buscar caminos que no hayan sido transitados antes'. Eso haremos, aunque de momento no sabemos dónde nos llevarán", concluyen.