
Policías franceses inspeccionan la zona donde ocurrió el tiroteo entre agentes y etarras. /Agencias
Homenaje de compañeros y familiares para Nérin
El silencio y la incredulidad marcaban los rostros de los congregados en esta pequeña localidad residencial, a unos 60 kilómetros de la capital, donde Nérin, de 52 años y padre de cuatro hijos, trabajó durante cerca de tres décadas.
Es una pesadilla", se escuchaba en los corrillos de compañeros y policías retirados que se acercaron a rendir tributo a Nérin, al que consideraban "un padrazo" para toda la comisaría, tanto por su extensa experiencia como por sus dotes para formar a los jóvenes agentes.
"¿Qué queréis que os diga. Que era un gran, gran compañero y un gran, gran amigo? Pues lo era", aseguraba a los medios un agente retirado que trabajó con Nérin, al que definió como "un policía excelente".
Una portavoz del sindicato Alliance Police Nationale se dirigió a la prensa y, tras ensalzar la figura de su compañero fallecido, pidió que se castigue con dureza a todos aquellos que atenten contra un funcionario público en Francia.
Transcurrida una hora de concentración, que los familiares pasaron en privado en el interior de la comisaría, voces autorizadas pidieron que se guardase un minuto de silencio, agradecieron a los presentes que hubieran acudido a compartir el dolor con la familia y solicitaron que se disolviese la reunión.
A algunos todavía les quedaba aliento para compartir unas palabras con el medio centenar de periodistas que cubrían sobre el terreno una noticia que ha conmocionado a toda Francia y pedir que las fuerzas de seguridad atrapen a los culpables para que rindan cuentas ante la justicia.
Mañana, jueves, hasta la comisaría en la que hoy se han depositado, junto a la puerta, varios ramos de flores y cartas de condolencias se desplazará el jefe del Estado francés, Nicolas Sarkozy, acompañado por el ministro del Interior, Brice Hortefeux.
Ambos acudirán para acompañar a la familia y a la comunidad policial en estos momentos de duelo, un día después de que Nérin haya pasado a la historia como el primer policía francés asesinado por ETA
El asesinato de un gendarme francés cerca de París revela, según los expertos de la lucha antiterrorista, un insólito cambio en el 'modus operandi' de ETA que ha decidido dar un giro radical en sus métodos criminales hacia tácticas más propias de la delincuencia organizada o las mafias. Con el asesinato del policía francés, ETA ha traspasado además una de sus últimas líneas rojas, después de décadas en las que ha evitado a toda costa causar víctimas mortales entre los agentes de las Fuerzas de Seguridad francesas.
Las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas se muestran perplejas por las circunstancias en las que se produjo el tiroteo de anoche, ocurrido cuando el policía asesinado intentaba detener a cuatro presuntos etarras que, previamente, habían robado varios coches de lujo en un negocio de compra-venta de vehículos. Los expertos se muestran convencidos de que la banda pretendió con su "extraña" acción hacerse pasar por un grupo de delincuentes comunes, robando coches de alta gama y no furgonetas o turismos más modestos, habitualmente utilizados en sus atentados.
Los hechos comenzaron a las 19.00 horas. La banda ETA preparó una operación espectacular para robar media docena de automóviles, pero el asalto se convirtió en un fracaso que terminó con un policía francés muerto, un etarra detenido y una amplía operación de búsqueda de los terroristas en el centro de Francia. Entre ocho y diez miembros de ETA fueron movilizados para llevar a cabo un robo de vehículos sin precedentes.
El objetivo primero de ETA era el de apoderarse de varios coches, la mayoría de ellos de alta gama, en el recinto de la empresa Auto Contac, situada en el municipio de Dammarie Les-Lyes, a unos cincuenta kilómetros de París. Se trata de un solar rodeado por una valla metálica y con una construcción en el centro que hace las veces de oficina del negocio. El lugar está a las afueras de la localidad, en el límite con el municipio de Villiers-en-Biere, sin otros inmuebles en las inmediaciones. Varios terroristas, entre los que había una mujer rubia, llegaron alrededor de las siete de la tarde al establecimiento, y esgrimieron una pistola para reducir a un empleado, al que ataron y amordazaron a fin de evitar que pudiera dar la voz de alarma.
Una vez neutralizado el empleado, los etarras se apoderaron de las llaves de media docena de vehículos y se dieron a la fuga con ellos después de indicarle al empleado que no diera la alarma hasta al cabo de varias horas. Al parecer, el testigo habría visto a tres hombres y a la mujer, pero el número de coches robados exige la presencia de al menos seis conductores, a los que hay que añadir varios individuos más que tendrían que estar con los automóviles utilizados por los etarras para llegar hasta las instalaciones de la empresa Auto Contact, que fueron, como mínimo, dos coches más. Eso hace que los expertos policiales cifren el número de terroristas implicados en la operación entre ocho y diez, aunque algunas fuentes elevan la cifra, incluso, hasta doce.
Un grupo muy numeroso
En fuentes de la lucha antiterrorista ha llamado la atención la gran cantidad de individuos involucrados en la operación porque nunca antes habían realizado un robo de vehículos de esas características. Hasta ahora ETA se suministraba de coches mediante robos individuales en las calles, preferentemente de vehículos estacionados con las llaves puestas en pequeñas localidades. Se aprovechaban de la confianza de los vecinos que dejaban el coche en marcha mientras acudían a comprar el periódico, el pan o a tomar un café. La banda, por otra parte, sólo ha empleado un número tan elevado de activistas en algunos asaltos a fábricas de explosivos o armas que ha cometido en Francia. Por eso algunos medios policiales sospechan que ETA podía tener preparada una segunda operación la misma noche de ayer en la que pudiera necesitar los vehículos robados horas antes.
A falta de una versión oficial definitiva, no hay coincidencia en el relato de lo que ocurrió después del robo de los automóviles. Una fuente policial señala que una patrulla de agentes de la comisaría local se cruzó poco después con un automóvil en el que había dos miembros de ETA y que sospechó de los ocupantes del vehículo, por lo que realizó una persecución en la que se produjeron los primeros disparos. Los agentes, finalmente, lograron interceptar el vehículo en un camino y esposar a los dos ocupantes.
Cuando se encontraban realizando esa operación, se acercaron uno o dos automóviles ocupados por otros miembros de ETA que sorprendieron a los agentes. Los etarras, al acercarse a donde estaban los policías, abrieron fuego por la espalda contra los funcionarios para liberar a sus compañeros. En el tiroteo fue alcanzado el brigadier Jean-Serge Nerin, de 52 años. A pesar de llevar un chaleco antibalas, uno de los proyectiles le impactó de costado, a apenas dos centímetros del chaleco, provocándole una herida que le causaría la muerte apenas una hora más tarde. En la confusión del tiroteo, uno de los etarras esposados se habría dado a la fuga campo a través, mientras que el segundo, identificado como Joseba Fernández Aspurz, se quedó inmóvil y fue capturado. Los agresores se dieron a la fuga después de disparar contra los agentes.
Segunda versión
Una segunda versión, también de fuentes policiales, ofrece algunos matices diferenciados de la anterior. Según ésta, los agentes de la comisaría local vieron en un camino cuatro automóviles detenidos mientras dos individuos realizaban la operación de recargar de gasolina los depósitos. Dado que los vehículos los habían sacado del local de la empresa de venta, habían previsto que tuvieran una mínima cantidad de combustible y por eso habían preparado un plan para llenar los depósitos.
Los agentes encontraron sospechoso el comportamiento del grupo y se acercaron para identificar a los individuos a los que arrestaron. En ese momento se produjo la llegada de los otros automóviles que atacaron a los policías con el resultado conocido. Nada más producirse el atentado, se puso en marcha un plan de controles de carreteras y de rastreos por la zona que permitió encontrar cinco de los seis coches que habían sido robados por los etarras, así como un relvólver 357 Magnum del calibre 11:43, procedente, al parecer, del robo cometido por ETA en octubre de 2006 en la armería Sidam, de la localidad francesa de Vauvert. De los seis coches robados sólo faltaba por localizar una Renault Space que podría haber sido utilizada en la fuga por varios de los miembros de ETA implicados en el robo y el tiroteo.
Un posible testigo
Por el momento, las Fuerzas de Seguridad francesas han interrogado a una persona que puede haber sido testigo del tiroteo de anoche. También se está haciendo ya la autopsia al cadáver del brigada. Estas mismas fuentes han desmentido que un segundo agente haya resultado herido en el mismo tiroteo, tal y como informaron algunos medios de comunicación. Las "investigaciones técnicas" sobre lo ocurrido, dijeron, se centran en el concesionario de automóviles donde los etarras habían robado varios coches, en la localidad de la localidad de Dammarie-les-Lys (departamento de Seine-et-Marne).
El Tribunal de París competente en materia antiterrorista ha asumido hoy la investigación de la muerte. De confirmarse la autoría de ETA, sería la primera vez que la banda terrorista mata a un agente francés. Fuentes judiciales han confirmado la apertura de esta investigación, mientras la policía mantiene un amplio dispositivo de búsqueda del presunto comando de la organización, que podría estar compuesto por entre siete u ocho personas, según fuentes de la investigación. Decenas de agentes y unos 25 vehículos de las fuerzas de seguridad permanecieron durante todo el día en las inmediaciones del lugar de los hechos, a unos 500 metros del concesionario de automóviles donde los terroristas robaron varios vehículos, algunos de los cuales ya han sido localizados por las fuerzas de seguridad.
El caso está en manos de la Subdirección Antiterrorista (SDAT), dependiente de la policía judicial y que se ocupa de investigar los casos vinculados a las actividades de la banda terrorista en Francia. Las características de
un arma encontrada en el lugar donde ocurrieron los hechos - Dammarie-les-Lys (departamento de Seine-et-Marne, sureste de París)- permiten "en principio", relacionar los hechos con la organización terrorista, han precisado las fuentes. Las autoridades aún no han confirmado la identidad de la persona que mató al policía, de 52 años de edad, pero sí han dicho que la única persona detenida se identificó como
Joseba Fernández Aspurz, alias 'El Guindi'.
Kale borroka
El arresto de 'El Guindi' eleva a
32 el número de presuntos miembros de la banda terrorista detenidos en lo que va de año, de los cuáles 20 lo han sido en España, 8 en Francia, 3 en Portugal y 1 en Gran Bretaña. El de hoy ha sido
el noveno enfrentamiento armado que miembros de la banda terrorista han mantenido con las Fuerzas de Seguridad galas desde 1996, pero el primero en el que resulta muerto un agente.
Huido de España, Fernández Aspurz estaba
prófugo de la Justicia española y se le relaciona con actos de 'kale borroka' en Navarra. Fernández Aspurz es, además, compañero de otro presunto miembro de la banda que forma parte de la lista de
14 etarras más buscados que se ha hecho pública. Ambos estaban en paradero desconocido desde que este mes no se presentaran en un juicio en la Audiencia Nacional con otros cinco acusados por haber atacado con artefactos incendiarios a dos policías forales en Pamplona el 9 de marzo de 2008.