Los dos presuntos etarras que gestionaban la fábrica de explosivos instalada en la localidad portuguesa de Obidos viajaron desde territorio luso a Málaga para cometer tres atentados contra intereses turísticos en el verano de 2008, según han informado fuentes de la lucha antiterrorista a la agencia 'Vasco Press'. Los dos sospechosos son Andoni Zengotitabengoa Fernández, detenido ayer en el aeropuerto de Lisboa, y Oier Gómez Mielgo. Ambos fueron identificados el pasado 5 de febrero, a raíz de la localización de una casa en Obidos en la que se ocultaba 1.500 kilos de explosivo, de ellos trescientos ya mezclados y listos para ser colocados en artefactos.
Las investigaciones policiales han llegado a la conclusión de que ambos llevaban unos dos años en Portugal ya que el 16 de agosto de 2008 Oier Gómez Mielgo, utilizando documentación falsa, alquiló en la localidad de Faro, en la región de El Algarve, un turismo Fiat Brava de color gris oscuro, con matrícula 41-FZ-20, con el que, presuntamente, se trasladaron a la provincia de Málaga. Los etarras, al parecer, colocaron cuatro bombas, tres de las cuales estallaron el 17 de agosto en las localidades de Málaga, Benalmádena y Torremolinos y la cuarta hizo explosión el 29 de septiembre en Fuengirola. En los cuatro artefactos se emplearon unos siete kilos de explosivo.
El vehículo en cuestión fue abandonado poco después en Salamanca, donde lo recogió la grúa municipal y lo trasladó al depósito. Allí permaneció varios meses hasta que, en febrero de 2009, se dio aviso a la empresa de alquiler propietaria del turismo que envió a un representante a recogerlo. Al examinarlo antes de hacerse cargo del coche, el empleado descubrió la existencia de una bomba incendiaria que debía haber destruido el coche, pero que no se activó.
Los kilómetros realizados por el coche desde que fue alquilado en Faro se correspondían con un recorrido hasta Málaga y de aquí a Salamanca. Además, la policía científica encontró evidencias materiales que establecían una relación directa entre el vehículo y alguna de las bombas colocadas en la Costa del Sol. Dos semanas antes de los atentados del 17 de agosto, había sido alquilado otro turismo en Portugal con la misma documentación empleada luego para conseguir el Fiat Brava. Se cree que pudo haberse empleado para hacer un reconocimiento de las zonas en las que luego atentaron.