El magistrado de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) Manuel Díaz de Rábago ha pedido que los candidatos que fueron rechazados para presidir el alto tribunal vasco sean "descartados automáticamente" para que no se produzca un "cambio de cromos". Entrevistado en "Radio Euskadi', el juez ha confirmado que no se volverá a presentar a la elección de presidente del alto tribunal vasco. "Es una decisión firme, que no está sujeta a cambios", ha dicho.
Díaz de Rábago ha recordado que la decisión del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) de no elegir a ninguno de los cuatro candidatos, entre los que él mismo se encontraba- significa que "que no nos consideraba idóneos para la función de la presidencia". Por ello, ha advertido de que "prestarse a una nueva elección para que pueda llegarse a la conclusión de que si había méritos suficientes en alguno de nosotros pues es un uso me parece desviado y perverso de como el sistema debe funcionar". "Esto no debe estar sujeto a lo que vulgarmente se conoce como cambio de cromos", ha precisado. En este sentido, Rábago ha considerado un "contrasentido" que alguno de los candidatos rechazados fuese elegido en la tercera vuelta, de ahí que haya subrayado que él no se presta "a eso".
A su juicio, debería cambiarse el sistema de elección de las presidencias y ha abogado por un proceso en el que los candidatos que no hubiesen obtenido los votos suficientes "automáticamente queden descartados de la posibilidad de presentarse". Según ha explicado, eso facilitaría "el evitar ese cambio de cromo y conseguir los votos necesarios en el primer proceso". Para Rábago, otra posibilidad sería eliminar el requisito de los 13 votos, si bien, ha advertido de que con ello "seguiríamos probablemente en un juego de cambio de cromos".
El magistrado de la Sala de lo Social del TSJPV ha señalado además que el poder judicial tiene el crédito "bastante perdido" ante la sociedad debido a que "el modo de funcionamiento de los consejos, y cada vez de una forma más acentuada, es un mayor control y sumisión del órgano de gobierno al poder político".
También ha indicado que todos los puestos de la cúpula judicial son designados por el CGPJ "de forma discrecional". En su opinión, una medida absolutamente útil para reducir la influencia del poder político en el funcionamiento del órgano de gobierno de los jueces y que los magistrados estén gobernados "sin esa mediatización del poder político" sería que todos esos nombramientos no estuvieran sujetos a discrecionalidad, "sino que estuvieran regladas las formas de ser elegido de tal forma que sea una decisión automática".
Díaz de Rábago ha subrayado que el "control político" que existe sobre el poder judicial quedó patente en la elección del presidente actual del CGPJ "porque su nombre fue propuesto por quien no tiene ninguna facultad para ello, que fue el presidente del Gobierno". El juez del TSJPV ha criticado que el sistema tiene el "germen de la perversión", por lo que ha considerado necesario adoptar algún tipo de medida.
Caso Ibarretxe
Por otro lado, Díaz de Rábago no ha querido pronunciarse sobre el 'caso Ibarretxe' por ser él precisamente el presidente del tribunal que juzgó al ex lehendakari aunque, según ha reconocido, "por circunstancias no queridas porque en realidad yo soy un juez de lo Social pero como fueron recusados los magistrados que tenían que intervenir, pues me tocó a mi".
El magistrado ha recordado que aunque el Tribunal Supremo ha resuelto el caso, no es una sentencia firme y por tanto tiene la posibilidad de recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional y existe "una circunstancia posible, muy eventual, de que tenga que volver presidir ese juicio".