El Ministerio del Interior no descarta que ETA cuente con más escondites o bases operativas en Portugal, ni tampoco que haya más activistas de la organización terrorista en territorio luso. El director de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, dejó claro ayer que los investigadores no dan por desmantelada la infraestructura etarra en el país: «las fuerzas de seguridad trabajan con todas las hipótesis», declaró.
Los servicios antiterroristas lusos comparten esta opinión y siguen rastreando los montes de las cercanías de Óbidos y puntos fronterizos en busca de nuevos zulos y revisando alquileres de la región de Coimbra, a la 'caza' de alguna pista sobre Andoni Zengotitabengoa y Oier Gómez, los terroristas que el lunes de la pasada semana abandonaron la casa donde ETA guardaba entre 800 y 1.500 kilos de explosivos, en función de si se atiende a la versión del Gobierno portugués o del español.
Velázquez, durante la tercera la inauguración de la tercera reunión de la Unión Europea para el control del tráfico de explosivos, aseguró que, en cualquier caso, el hallazgo de la vivienda de Óbidos «ha permitido eliminar una base logística fundamental» de la banda terrorista en Portugal. El 'número dos' de Interior, Antonio Camacho, también destacó ayer el golpe del país vecino, que «ha impedido la utilización de una ingente cantidad de explosivos», y recordó que el descubrimiento de la base operativa de ETA en suelo luso lanza un «mensaje muy claro» a la organización: «Allá donde vaya, allá donde pretenda llevar sus fábricas de la muerte, se encontraran a la policía portuguesa, a la francesa o a la española», apuntó el secretario de Estado para la Seguridad.
'Guerras' de espías
Tanto Velázquez como Camacho se esmeraron en minimizar los desencuentros con las autoridades portuguesas, después de que los ministerios de Interior y Justicia desmintieran al Gobierno y redujeran a la mitad el arsenal encontrado. El secretario de Estado restó importancia a la polémica al recalcar que hay «coincidencia absoluta» entre España y Portugal en la lucha antiterrorista y apuntó que las relaciones entre ambos países son «estrechas»
El director de las fuerzas de seguridad, que tachó de «irrelevante» la diferencia de 700 kilos de explosivos entre las estimaciones de Madrid y Lisboa, fue incluso más allá y afirmó que Interior «ha hablado durante estos días continuamente con las autoridades portuguesas», a las que volvió a felicitar por la «excelente operación».
Las alabanzas desde Madrid coincidieron en el tiempo con otro nuevo roce bilateral: la filtración de que agentes del Centro Nacional de Inteligencia a la búsqueda de pistas sobre ETA fueron localizados en el país vecino por funcionarios de la Dirección de Comunicaciones y Sistema de Información de la Guardia Nacional Republicana (GNR). El CNI, según fuentes policiales lusas, ocultó a sus homólogos portugueses del Servicio de Informaciones y Seguridad el motivo de su viaje y no compartieron la información sobre ETA. El enfado entre los mandos operativos de la Policía Judiciaria y, sobre todo, de la GNR seguía siendo ayer patente. Los responsables de ambos cuerpos se quejaron de que, frente al férreo silencio oficial impuesto por Lisboa, el Ministerio del Interior español no dudó en facilitar datos sobre el material encontrado en Óbidos, lo que les ha valido a las autoridades lusas todo tipo de críticas por su secretismo.