Lo primero que nos llamó la atención del edificio anteriormente conocido como Sheraton fue el color: ese intenso rojo calabacesco que hasta entonces sólo habíamos visto en la cabellera de la activista Lidia Falcón. Inaugurado en 2004, el edificio superaba lo funcional para alcanzar lo emblemático. Su creador, el célebre arquitecto mexicano Legorreta, se inspiró en Chillida. No deja de ser curioso que Chillida quisiera instalar una obra suya dentro de una montaña y Legorreta instalar un hotel de 211 habitaciones dentro de una obra de Chillida. Pero no nos distraigamos. Entre las originalidades del edificio se destacó que la fachada estuviese pintada mediante la «milenaria técnica del estucado». Nos explicaron que el procedimiento ya era usado por los griegos. Y por los árabes. Y por los italianos del Quatroccento. Como es lógico, a los bilbaínos del XXI nos pareció bien apuntarnos a la lista de grandes civilizaciones.
Poco después de inaugurarse el edificio, en la fachada estucada comenzaron a verse grietas y desconchones. El fenómeno era conocido en la ciudad, pero no demasiado comentado. ¿Por qué? Yo no decía nada por no meter la pata. Estando como está la arquitectura moderna, temía confundir una grieta con una lágrima de música congelada, un desconchón con una representación del silencio de la divinidad rebotando en el caos cósmico.
Pero no. Las grietas eran grietas y los desconchones desconchones, igual que ocurre en su cocina. Así lo establece una sentencia que condena a los arquitectos responsables de la obra a afrontar la total reparación del desaguisado. El juez señala que los desperfectos se deben a un defecto en la instalación de ciertas placas de hormigón, pero también cuestiona la idoneidad de utilizar el delicado estucado en un clima que, como el de Bilbao, es tirando a húmedo e intransigente. Resumiendo: hay un enorme «¡A quién se le ocurre!» desmigado en esos folios de prosa judicial. Seis años después de su inauguración, es necesario reparar completamente la fachada de un edificio supuestamente ideado y construido por un variado grupo de genios arquitectónicos. Y la reparación no es pequeña. Al edificio se le está resquebrajando el simbolismo.