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Una familia de otra pasta

31.01.10 - 03:01 -
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En casa de los Indurain siempre estuvieron orgullosos de tener dos hermanos en el ciclismo profesional, de la misma manera en que lo hacen los padres de Venus y Serena Williams. La familia Gasol lo igualó, e incluso puso en camino a un tercer hermano con potencial. Nada comparable, hasta ahora, con la familia vitoriana Uriarte. El clan tiene a tres de sus cuatro hijos de podio en podio en los mejores campeonatos del mundo del judo, algo nada común en el deporte.
No se puede hablar de una larga estirpe de judokas. Antonio y Mari Carmen, ingeniero uno y maestra la otra, sólo querían que sus hijos hicieran ejercicio físico. La solución les llegó de la mano del profesor de judo Antonio Bello, que tomó como alumno a Eriz, el hermano mayor, y tras él a Maier y Sugoi. Antes de dar con la solución, los tres habían probado el fútbol, el baloncesto, la pelota y el atletismo para, paulatinamente, decidirse por el arte marcial. «Volvíamos locos a nuestros padres haciéndoles ir de un sitio para otro», recuerda Sugoi. Ninguno se arrepiente ahora de la elección. «Antonio se convirtió en algo parecido a un padre», comenta Maier, que todavía trabaja muchos días con él. A Gar, el benjamín de la familia, le costó más subirse al tren, aunque terminó sumándose a los pupilos de Bello, camino contrario del que llevó el primogenito de la familia poco tiempo después.
El nivel de los tres hermanos quedó patente desde el inicio, con victorias en distintos campeonatos provinciales. Entre ellos, en cambio, casi siempre respeto. «Todavía recuerdo la primera vez que gané a mi hermana, le dolió una barbaridad», cuenta Sugoi entre risas. Según pasaban los años y los campeonatos, nadie dudaba de las posibilidades de la familia, algo que tarde o temprano supondría tener que salir de Vitoria para expandir sus límites.
Maier, que ahora cuenta con 27 años, fue la primera que tuvo que superar el dilema. «Me tiraba mucho Vitoria y tenía la ilusión de hacer magisterio en euskera, por lo que decidí que lo mejor sería quedarme», recuerda la deportista, que no se arrepiente de la decisión tomada, aunque admite que a veces le da pena pensar en lo que hubiera sucedido.
Menos dudas tuvieron Sugoi y Gar. El primero sabía que si alguna vez quería conseguir sus objetivos tendría que irse lejos de casa y tomó la primera opción que se le presentó. «El mejor club de España, el Terra i Mar valenciano, me ofreció ir allí con una beca universitaria y no lo dudé», comenta el vitoriano mientras recuerda lo duro que resultó marcharse de Vitoria. «Si quería una medalla en un Mundial o en una Olimpiada, tenía que superarlo». Hace siete años que sucedió esto, y hace tan sólo uno y medio que Gar se sumó a la aventura. «Me resultó mucho más fácil teniendo a mi hermano allí. Además, el club también me ayudó, hay mucha gente de fuera en tu misma situación», subraya el joven, que ahora comparte un piso junto a Sugoi en la capital del Turia.
Distintos objetivos
Aunque parezca muy difícil, ninguno ha tenido problemas para sacar adelante sus estudios, aunque hayan tenido que compaginarlo con el deporte. «Tenemos claro que no se puede vivir del judo y que tarde o temprano tendremos que ganarnos la vida en distintos trabajos», asegura Maier, que comparte la misma opinión que sus hermanos.
Mientras tanto, la luchadora se centra en el próximo Europeo, para el que ha optado por entrenarse en Usurbil, para poder lograr un nivel mayor y con la ayuda del club valenciano de sus hermanos, que le prepara los ejercicios físicos. Sugoi no se quita de la mente los Juegos Olímpicos de Londres 2012 donde tiene puesta su meta en la consecución de alguna medalla.
«Llegaré con la edad idónea a La Olimpiada y es mi oportunidad», se mentaliza. Gar es el futuro, sus hermanos confían mucho en su potencial, «llegará donde quiera», dicen, aunque él no le dé demasiada importancia a su porvenir en la disciplina asiática.
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Una familia de otra pasta

Sugoi, a la izquierda, y Gar en el gimnasio valenciano. :: EL CORREO

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Maier posa con dos fotos de su familia en el gimnasio Amalur Enea de Vitoria. :: BLANCA CASTILLO

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