Ni la detención de cinco supuestos miembros de ETA sirve para que socialistas y PNV sosieguen sus relaciones. Todo lo contrario. Parecía imposible, pero las ha agriado todavía más, dejándolas en un punto cercano a la ruptura total. La operación realizada la madrugada de ayer en varias localidades de Vizcaya y Guipúzcoa generó, en lugar de una satisfacción generalizada, una cascada de declaraciones que amenaza con reventar la reunión que el viernes tienen previsto celebrar Patxi López e Iñigo Urkullu para intentar acercar posturas. La tensión llegó a tal nivel que el propio presidente del PNV telefoneó al lehendakari para pedir explicaciones por las declaraciones efectuadas horas antes por José Antonio Pastor.
La bola de nieve empezó a crecer a primera hora de la mañana, cuando el portavoz del PSE valoró la primera operación contra ETA dirigida por la consejería de Rodolfo Ares. «No quiero echar tierra sobre la gestión del anterior Gobierno, pero está claro que, por unos motivos o por otros, no se produjeron detenciones de ningún tipo por parte de la Ertzaintza. Se hicieron cosas, pero creo que había que haber puesto algo más de empeño para conseguir resultados positivos como éste», afirmó en Radio Euskadi.
El fuego empezaba a avivarse. Consciente de lo que se venía encima, la primera en intentar apagarlo fue Idoia Mendia. Durante la habitual comparecencia tras el Consejo de Gobierno, la portavoz del Ejecutivo evitó comparar la política antiterrorista de López con la de Juan José Ibarretxe. «El Gobierno no tiene ninguna duda del claro compromiso de la Policía vasca en la lucha contra el terrorismo ayer, hoy y siempre», subrayó para intentar diluir la polémica.
Minutos antes, el propio Ares, que hace escasos días reconocía en EL CORREO su «amistad» con Javier Balza, explicó los detalles de las detenciones sin juzgar la labor de sus antecesores en el cargo. Incluso admitió que la operación se había iniciado «hace muchos meses» -las primeras investigaciones comenzaron hace aproximadamente un año, con Interior todavía en manos del PNV-, aunque destacó que había sido culminada por la nueva División Antiterrorista de reciente creación.
Pero la mecha había prendido. El PNV reaccionó airado. Tanto, que el propio Urkullu se puso en contacto telefónico con el lehendakari para pedirle explicaciones por la actitud de Pastor. La conversación apenas duró unos minutos. Luego, a primera hora de la tarde, el PNV emitía un comunicado de una dureza extrema contra el portavoz socialista, quien ya se había visto envuelto durante los últimos días en otra polémica al hablar del «gallinero» de Sabin Etxea. En un reparto de papeles que empieza a ser tradicional, el Gobierno vasco lanza el mensaje institucional y Pastor se encarga de calar la bayoneta, bajar al 'barro' y enzarzarse con los principales dirigentes peneuvistas.
En la nota, la formación jeltzale aseguró que el portavoz socialista había traspasado «todas las líneas posibles en política», que pone «todos los obstáculos imaginables para evitar una relación fluida» entre las dos formaciones y que las declaraciones de ayer son «la gota que ha colmado el vaso de la paciencia». «Tal grado de cinismo traspasa el límite de lo aceptable», afirmaba el PNV.
Ultimátum a López
Pero el comunicado iba mucho más allá de la simple censura a Pastor. Era un velado ultimátum al propio López, a quien se exigía una «aclaración pública» sobre su «voluntad real» de cara a la entrevista del viernes. Un aviso que, además, tiene una fecha límite: la comparecencia que mañana realizará López en el Parlamento vasco para explicar su plan de Gobierno para este ejercicio. El lehendakari «tiene tiempo» hasta entonces para «aclarar si comparte las descalificaciones» de Pastor.
El PNV no desveló qué pasará si el jefe del Ejecutivo autónomo hace caso omiso a la advertencia, pero fuentes oficiales de la formación jeltzale recalcaron que «en estas condiciones es muy complicado» que se celebre una reunión al más alto nivel entre López y Urkullu. Aunque tacharon de «precipitado» darla por fracasada, aseguraron que en las próxima horas esperan «algún gesto» por parte de López o Ares.
Éste llegó, pero fue otra nota de prensa. En ella, el Gobierno se remitió a la comparecencia matinal del consejero de Interior y recalcó que el Ejecutivo y el lehendakari «nunca harán de la política antiterrorista materia de confrontación y polémica», porque si hay «algún asunto en el que se requiere la unidad de todas las fuerzas democráticas es en la respuesta a quienes utilizan la violencia». Fuentes de Lehendakaritza descartaron que López vaya a desmarcarse de manera radical de Pastor y pidieron al PNV que «sepa distinguir 'la división de poderes': una cosa es el partido y otra el Gobierno, y éste ha sido muy respetuoso en esta cuestión». Además, resaltaron que también el Ejecutivo podía haber afirmado que el PNV «calienta» la reunión después de leer las críticas que lanzó Andoni Ortuzar en este mismo periódico contra el lehendakari y su equipo. «Hay que diferenciar los ámbitos», afirmaron.
En todo caso, no es la primera vez que la política antiterrorista enfrenta al Gobierno de López y al PNV. A finales de junio, tres ex consejeros de Interior comparecieron junto a Urkullu para defender su trabajo al frente de la Ertzaintza y asegurar que también los gobiernos nacionalistas perseguían a ETA.