Un nuevo edificio emerge en el corazón arquitectónico del Bilbao más vanguardista. El Paraninfo de la Universidad del País Vasco encara la recta final de su construcción. Ayer el presidente de BBK, Mario Fernández, visitó el lugar junto al arquitecto portugués Álvaro Siza, autor del proyecto, para comprobar que los trabajos se desarrollan conforme a los plazos previstos. El máximo responsable de la caja vizcaína adelantó que «si no hay imprevistos, las obras concluirán para el próximo verano».
Arquitecto con vocación de escultor, Álvaro Siza Vieira recibió en 1992 el prestigioso premio 'Pritzker' y es autor de obras tan representativas como el Schlesisches tor Housing de Berlín, la Facultad de Arquitectura de Oporto o el Centro Gallego de Arte Contemporáneo. En esta obra, Siza ha optado por un edificio de líneas limpias que forma una 'L' abierta hacia la Ría y el Museo Guggenheim. Esa parte estará revestida de un azulejo gris que cambiará su superficie según las condiciones de luz. El arquitecto ha elegido el gris «para no desentonar con los edificios que le rodean» y aseguró que no es necesario un planteamiento colorista para transmitir alegría, «el color lo ponen las personas y el paisaje».
La UPV recibirá el inmueble de forma temporal para su uso como Paraninfo, por un periodo prorrogable de seis años. Dispone de 9.000 metros cuadrados distribuidos en 4 alturas. La planta baja, más amplia que las demás, acogerá el auditorio principal con capacidad para 450 personas, una tienda y un vestíbulo de 400 metros cuadrados. Los pisos superiores tendrán una superficie ligeramente superior a los 1.000 metros y en ellas estarán distribuidas las dependencias del rector y del Consejo de Gobierno. Completan el edificio una sala de conferencias, una sala de prensa y cuatro espacios para exposiciones, además de un aparcamiento subterráneo para 31 vehículos.
El nuevo Paraninfo se sitúa en pleno corazón de Abandoibarra, junto a la nueva biblioteca de la Universidad de Deusto. Una zona que se ha convertido en toda una galería de primeros espadas de la arquitectura, en la que la obra de Siza compartirá espacio con nombres como Frank Ghery, Rafael Moneo o César Pelli. En este sentido, el portugués dijo observar ese panorama con «mucho respeto y mucho cuidado» y afirmó que «es más estimulante estar rodeado de cosas magníficas, que trabajar entre cosas feas». Sólo se permitió poner un pero a la torre de Iberdrola, que según Siza resulta «un poquito grande».