El Ayuntamiento de Basauri no podrá cerrar el garbigune. El juzgado contencioso administrativo número 3 de Bilbao ha dado la razón a la Diputación en el litigio que mantenía con el Consistorio y ha suspendido cautelarmente los decretos municipales que anunciaban el inminente desalojo del punto de recogida de residuos ubicado en el barrio de San Miguel.
El Consistorio pretendía trasladar el servicio a Arteagoiti al considerar que su actual emplazamiento obstaculiza la construcción del paseo de ribera que debe atravesar la zona, pero la entidad foral se negaba alegando que ambas infraestructuras «no son incompatibles».
El traslado del garbigune, el más antiguo de Vizcaya, es un proyecto que el Ayuntamiento de Basauri y la Diputación llevan años negociando. La idea es desmantelar el actual para construir uno con tecnología «punta» en un solar del barrio de Arteagoiti, pero las administraciones no consiguen llegar a un acuerdo.
El pasado verano, el pleno municipal aprobó la 'mudanza' y ha querido agilizar los trámites para que la infraestructura actual «no tapone» la construcción del paseo de ribera.
La alcaldesa, Loly de Juan, llegó incluso a asegurar el pasado octubre que un servicio itinerante de recogida supliría el servicio mientras modificaba su ubicación.
No obstante, la Diputación se ha opuesto asegurando que no va a costear un traslado que «alejaría el garbigune de los municipios colindantes». Además, asegura que el solar de Arteagoiti debe ser descontaminado antes de utilizarlo, trámite que obligaría a dejar sin servicio de recogida al entorno durante un periodo «demasiado largo».
Estas desavenencias llevaron al Consistorio basauritarra a emitir varios decretos en los que se requería el cese de actividad del equipamiento e incluso una orden de desahucio, actuaciones que han sido denunciadas por la Diputación al considerarlas «desmedidas».
Sobrecoste
Pese a reconocer que mantener el garbigune puede provocar retrasos en la construcción del paseo de ribera y un sobrecoste en el proyecto que puede superar los 250.000 euros, el auto, dictado ayer, obliga al Ayuntamiento a mantener la infraestructura en funcionamiento.
El juez entiende que la senda peatonal tiene un interés «meramente municipal», mientras que el garbigune es un servicio «comarcal». Además, considera que eliminar el punto de recogida requeriría «reestructurar» la red de garbigunes de la provincia «y no parece que sea algo tan sencillo», zanja.
Al conocer el edicto, portavoces del Ayuntamiento de Basauri acusaron a la Diputación de actuar «con deslealtad». «Tanto el traslado del garbigune como el proyecto de descontaminación del solar receptor tenían su visto bueno y ahora han decidido echarse atrás», lamentaron.