Si los muros de las casas fueran transparentes, se podrían admirar en lugares insospechados auténticas galerías de arte que hoy están al alcance de muy pocos privilegiados. Algunos hogares de Bilbao son un compendio del buen gusto digno de las más exclusivas revistas de decoración. La publicación 'Bilbao Interiores' ha hecho posible el milagro al recopilar 135 fotos de una treintena de viviendas de la ciudad y su entorno en las que descubre, con el placer del voyeurista, rincones que provocarían la envidia del mayor sibarita. La obra pretende, además, ser un reflejo de las tradiciones decorativas, los caprichos artísticos y la evolución en las preferencias estéticas de sus dueños.
La periodista Carmen Gomeza, una de las responsables del proyecto, asegura que del libro se desprende que el bilbaíno cuida con verdadera dedicación su hogar. «Bilbao es una de esas ciudades en las que se vive de puertas para adentro. Se hace mucha vida en casa, se invita a conocidos... Las viviendas, que son un reducto muy íntimo, se cuidan mucho porque la gente quiere estar a gusto en su propio hogar». Decoran ellos mismos sus habitaciones y ponen especial interés en los salones, comedores y cocinas, que son las estancias estrella. «Aquí se le da una importancia cultural a la gastronomía. Nos gusta comer muy bien y eso se refleja en nuestras casas».
Muchas de las piezas y muebles que encontramos en estos hogares son objetos heredados que se atesoran con cariño, porque «en Bilbao se tiene un orgullo sano por el pasado. Aunque no todo es exclusivo, también hay hueco para Ikea, mucho rastro y recuerdos de viajes», explica Gomeza. Es innegable que la mayoría de las casas retratadas pertenecen a la clase acomodada, aunque la periodista asegura que también las hay de gente sencilla, ya que para decorar «es más importante tener gusto que dinero».
Importancia del arte
El arte ocupa un lugar privilegiado en estas moradas. A poco que se busque, se puede encontrar un pequeño museo en cada salón. «Aquí apreciamos mucho el arte, pero más por el disfrute personal que por la ostentación», sentencia Gomeza. Obras de todo tipo, que van desde artistas de la escuela vasca hasta figuras contemporáneas como Marina Abramovich, la fotógrafa vasca Ana Laura Aláez o Dario Urzai, el diseñador de la camiseta 'ketchup' del Athletic, adornan unas estancias dignas del mismísimo Guggenheim.