El año ha empezado mal para los pastores de Carranza. En lo que va de mes varios ataques al ganado han dejado, al menos, media docena de ovejas muertas en los pastos del valle encartado. A falta de confirmar todos los casos, los restos dejados por los depredadores anuncian el regreso del lobo. Así lo confirmó el domingo una veterinaria, después de que el propietario de un importante rebaño para la producción de quesos alertara a Base Gorria y denunciara que sus animales habían sido atacados.
La incursión del domingo se produjo de noche. Entonces, dos ovejas resultaron heridas y otra más muerta. Según el ganadero, la experta que examinó el cuerpo confirmó que los mordiscos eran de lobo. «Cuando vino la veterinaria le pedí que abriera a la oveja muerta para ver si estaba preñada y efectivamente esperaba dos crías», lamenta el propietario, Ángel Fernández. Él sospecha que en los próximos días los ejemplares heridos también fallecerán, mientras que el resto del rebaño atacado, compuesto por 38 animales, sufrirá varios abortos por el ataque. «Una cosa así te tira por la borda el trabajo de cuatro años», se duele.
En su explotación del barrio de Bollain, Ángel cuenta con 880 ovejas de raza carranzana y varios perros mastines para protegerlas de los depredadores. «El grupo al que atacaron era pequeño y no había perros vigilándolo porque estaba a 200 metros del pueblo y cerca de las carreteras. ¿Quién podía pensar que iban a bajar hasta ahí?», se pregunta el ganadero. Cuando tuvo conocimiento del ataque se enteró de que sus rebaños no habían sido los primeros. «A otro vecino le mataron una oveja un día antes y ahora las tiene guardadas», advierte.
Alimento en los montes
Por eso, tras la incursión solicitó al guarda forestal que adoptara medidas. «El domingo se sabía que el lobo andaba por la zona. Es un día que siempre hay cazadores y podían haber hecho una batida», explicó.
Como muchos ganaderos, Ángel Fernández no tiene nada en contra del lobo. Sin embargo, lamenta que estos animales ataquen a los rebaños cuando existen otras especies en los montes de las que pueden alimentarse. «La ganadería extensiva con el lobo no puede ser. No trabajamos para darles de comer», apunta.
Como Fernández, también Ángel González ha visto atacado sus rebaños este año. A él le mataron cuatro ovejas en Reyes, y un día después acabaron con otras dos de un vecino.