La reforma del mercado de Gernika, uno de los espacios emblemáticos de la villa foral, ya está en marcha y, si todo transcurre según lo previsto, concluirá en un plazo de dos meses. El plan de actuación cuenta con un presupuesto de 616.000 euros e incluye el refuerzo de los pilares sobre los que se sustenta el patio central de la plaza, además del cierre acristalado de los laterales que corresponden a las calles Domingo Bernaola y Don Tello, orientadas al norte.
La medida tiene como objetivo principal proteger del frío y el viento tanto a los vendedores que acuden cada lunes a sus puestos, como a los vecinos que utilizan ese espacio como zona de esparcimiento el resto de la semana. Para ello, se instalarán 17 paneles de vidrio laminado que estarán decorados con imágenes digitalizadas ligadas a la historia de la villa foral. «Destacará el episodio del bombardeo, porque fue precisamente un día de mercado cuando se registró aquel fatídico suceso. En las paredes aparecerán reflejadas imágenes de entonces, además de otras reproducciones más actuales como muestra de nuestra memoria histórica», apuntó el alcalde, José Mari Gorroño.
Por otro lado, en las puertas de acceso al recinto irán impresos cuatro poemas del poeta vasco Esteban Urkiaga Lauaxeta. «Lo hacemos en su recuerdo ya que murió fusilado al día siguiente del bombardeo», explicó el primer edil. La actuación consistirá también en la reforma del lucernario ya que en algunos puntos presenta perforaciones por donde se filtra el agua en forma de goteras. Para solventar este problema se sustituirán las placas termocelulares del techo por otras de policarbonato.
El proyecto se completara con la mejora de la iluminación. Aunque en un principio, el Consistorio barajó la posibilidad de trasladar un número concreto de puestos del mercado semanal a algún lugar adyacente durante la ejecución de las obras, finalmente no será así. «No es necesario porque los lunes no se acometerán trabajos que puedan interferir el funcionamiento de la actividad», aseguró.
Las coles a 3,50
Precisamente ayer, la plaza vivió otra jornada de escaso movimiento. Entre los productos que pudo adquirir el poco público que acudió al recinto destacaron las coles de Bruselas ecológicas, a 3,50 euros el kilo. La docena de puerros se mantuvo entre los 2 y 4 euros, según tamaño, mientras que la misma cantidad de cebollas se cotizaron a 10 euros. Los consumidores que se decantaron por los kiwis pagaron 1,50 euros el kilo. Los pimientos choriceros apenas tuvieron salida, a 18 y 20 euros el ciento. El kilo de alubia guerniquesa se cotizó a 12 euros.