El aterrizaje del ex viceconsejero de Tecnología del Gobierno vasco, Pedro Hernández, en la Corporación Tecnalia, será progresivo, con unas competencias claramente dirigidas a acelerar el proceso de fusión de los ocho centros tecnológicos que han previsto integrarse bajo ese paraguas. El gabinete de Patxi López aspira a que Hernández asuma la presidencia ejecutiva de la entidad en el momento en que se consume la fusión, previsiblemente a mediados de año. Mientras tanto, el actual presidente, José María Echarri, se mantendrá en el cargo.
Tecnalia y el Departamento de Industria del Ejecutivo vasco alcanzaron ayer un pacto sobre la incorporación de Pedro Hernández a la estructura directiva de la entidad: será nombrado vicepresidente en los próximos días y presidirá el comité de fusión. El acuerdo permite acceder a los deseos del área que dirige el consejero Bernabé Unda -otorgar al Gobierno el papel de líder en el proceso de fusión y creación de esta macrocorporación tecnológica- y, al mismo tiempo, calma en parte las reticencias que este movimiento había provocado entre los órganos de gobierno de Tecnalia.
Intervención pública
La decisión del consejero de Industria de imponer a Hernández como «líder» de la corporación fue interpretada por buena parte de los centros tecnológicos como una injerencia «inaceptable» en una fundación privada. Incluso, se ha extendido la idea de que, en realidad, el consejero tan sólo buscaba una «salida digna» para un viceconsejero al que consideraba ya 'quemado', que fue impuesto por la dirección del PSE y que no encajaba en su equipo.
El consejero, por el contrario, justificó su decisión -comunicada por sorpresa el pasado 29 de diciembre- en el deseo del Ejecutivo de acelerar la fusión y también en el importante peso que tiene la financiación pública en el sostenimiento de los centros tecnológicos. El mismo argumento económico fue utilizado en la pasada legislatura por la consejera de Industria, Ana Agirre, para forzar el nombramiento de Joseba Jauregizar como director general de Tecnalia y primer ejecutivo. No es la primera vez, por tanto, que el Gobierno vasco decide quién debe dirigir los designios de Tecnalia.
El peso del Ejecutivo autónomo en la facturación de los centros tecnológicos es objeto de controversia. Así, mientras que el gabinete defiende que 40 de cada 100 euros de sus ingresos proceden, por diferentes vías, de la Administración vasca, desde la corporación se sostiene que esa tasa es exagerada. Así, apuntan que la subvención directa es del 11%; los proyectos contratados por el Gobierno aportan un 5% y las ayudas concecidas a empresas un 8% adicional, lo que dejaría esa participación pública en el 24%.
Al menos por el momento, Tecnalia mantendrá la estructura directiva que habían acordado sus órganos de gestión antes de que el Departamento de Industria irrumpiera en escena: Joseba Jauregizar se mantendrá como director general e Iñaki San Sebastián, nombrado recientemente, será el director adjunto.
Acelerar
El acuerdo alcanzado ayer adjudica a Pedro Hernández, desde su futuro cargo de vicepresidente, un papel clave en el proceso de fusión y una misión concreta: reducir a la mitad el tiempo previsto para que se haga efectivo ese 'matrimonio'. Así, mientras que el consejo de administración de Tecnalia había previsto que el proceso consumiese todo el año 2010, para que la fusión fuese realidad el 1 de enero de 2011, el nuevo horizonte apunta al próximo verano. El Departamento de Industria del Ejecutivo vasco tiene la sensación de que la creación del gran centro tecnológico se ha retrasado más de lo necesario y discurre demasiado lento. La percepción no es nueva, ya que también la anterior titular de Industria manifestaba las mismas inquietudes. La necesidad de poner de acuerdo a ocho fundaciones -que dirigen cada uno de los centros-, con intereses no siempre coincidentes entre ellas, es la razón de esta lenta velocidad de crucero.
En los próximos meses, y antes del verano, Tecnalia deberá decidir sobre algunas cuestiones fundamentales que aún se encuentran en fase de estudio. La principal será la fórmula jurídica que adoptará para abordar la fusión y 'navegar' en el futuro. También va a ser sometido a revisión si se integran ocho o diez centros tecnológicos. Y ello porque, inicialmente, el anterior Ejecutivo vasco decidió dejar al margen del proceso a los dos en los que, precisamente, el peso de la financiación pública es mayor: Azti, dedicado fundamentalmente a la investigación en el sector pesquero, y Neiker, volcado en el terreno de la agricultura.