Manuel Borja-Villel, el director del Museo Reina Sofía, se alinea con el sector más crítico del arte y menos transigente con las exposiciones mercantilistas, pero aun así ha interiorizado la máxima económica de que en periodos malos surgen buenas oportunidades. Así, el centro de arte ha comprado en 2009 obras de 96 artistas, 54 españoles y 42 extranjero, entre ellos Francis Picabia, Juan Muñoz, Muntadas, Robert Smithson y James Coleman. Y no es tanto una cuestión de bajada de precios, que ha sido moderada, sino de que, con la crisis, un número significativo de coleccionistas han sacado algunas de sus piezas a la venta para lograr la ansiada liquidez.
Según Borja-Villel, el Reina Sofía ha seguido en estas compras tres criterios básicos: aumentar los fondos de las vanguardias históricas, completar la colección desde los años sesenta hasta la actualidad -un periodo mal tratado por directores anteriores y al que él le da mucha importancia-, e incluir a los artistas jóvenes.
Públicos múltiples
La política rupturista del actual responsable, que se ganó el puesto mediante concurso de ideas, está dando sus frutos, con más de dos millones de visitantes en 2009 y una subida de más del 30% desde que entró en la dirección y empezó a reorganizar la colección y a montar exposiciones muy poco convencionales para llegar a lo que él denomina una «multiplicidad de públicos», más que al 'gran público'. Desde septiembre del pasado año, la entrada al museo es gratis todos los días desde la 19 a las 21 horas.
Borja-Villel apuesta por un museo que trabaje en red, en la que colaboran una serie de investigadores e instituciones que están volcando todo su material en un archivo digital compartido. Según el director del Reina Sofía, toda esta labor tendrá visibilidad en forma de libros, debates y exposiciones a partir de este año.
También en 2010 el museo pasará a constituirse como una agencia estatal, un modelo ya seguido por El Prado,lo que dotará a la institución de mayor flexibilidad y agilidad. Entre los planes de Borja-Villel también figura la creación de una fundación privada dentro del Reina Sofía, lo que le permitiría generar recursos propios.