El Casco Medieval emprende el tercer año consecutivo en tratamiento con el horizonte de ser dado de alta en 2014. Ése es el objetivo marcado por el equipo de 'doctores' que lo asiste para convertirlo en «el mejor barrio de Vitoria para vivir, trabajar, disfrutar de su actividad cultural, ir de compras o divertirse». Con ese propósito en la mente, el responsable de la agencia de revitalización de la colina, hizo balance ayer de las actuaciones realizadas en los dos últimos años y repasó las que vienen. Las más inmediatas, y que se ejecutarán en el año que debuta, mejorar la iluminación de sus calles y también su seguridad.
Hay más. «También están en marcha dos planes muy interesantes, uno de salud comunitaria y otro educativo, que fijará hasta qué edades se estudiará en centros educativos del casco», detacó Gonzalo Arroita.
Además, se renovarán todos los caños medievales, verá la luz el nuevo polideportivo de El Campillo y se modernizarán las calles Cubo, Bueno Monreal y los cantones de La Soledad, San Francisco Javier y Santa Ana. «Por ahora, ya se han acometido veintidós calles con actuaciones que las han puestros en el siglo XXI», enfatizó.
40 millones de fuera
En cuanto a la accesibilidad del barrio, Arroita señaló que la redacción de un plan específico se abordará en el primer semestre del año. «Marcará el calendario de actuaciones a hacer y de su coste para los próximos años», agregó.
La cabeza visible del equipo que obra la transformación de la 'almendra' dibujó el panorama de acciones previstas para los próximos meses tras valorar de forma «muy positiva» las efectuadas hasta la fecha. En este punto, recordó el impulso propiciado por la financiación externa, que se ha traducido en una aportación de cuarenta millones de euros.
Sin embargo, cree «mejorables» algunos aspectos, como la participación en la toma de decisiones. Por ello, emplazó a los vecinos de la colina a remitirles sus propuestas de mejoras. «Las recogeremos, las catalogaremos y haremos una exposición pública. Muchas veces, la mejora de su calidad de vida depende de pequeñas actuaciones y no de grandes proyectos».