La crisis ha provocado una caída «del 30%» en el volumen de trabajo de los taxistas. Un gremio que, hace dos años, afrontó una fuerte inversión para dotarse del sistema GPS. Ahora, con la ayuda del Ayuntamiento de Bilbao, vuelven a invertir para cambiar los taxímetros. El objetivo: flexibilizar el sector y poder trabajar sin restricciones en días clave para la ciudad. Pese a todos estos gastos en tiempos de vacas flacas, Juan Ramón Puertas, presidente de Radio Taxi, entidad que agrupa a 560 de los 774 profesionales de la villa, asegura que «ha merecido la pena». «Somos el espejo donde se miran los compañeros de otros puntos del país».
-El sector y también el Consistorio están satisfechos del acuerdo alcanzado para que puedan trabajar de una manera más flexible. ¿Cree que los usuarios también agradecerán este cambio?
-Por supuesto. El servicio, en jornadas que desbordan a toda la ciudad, va a ser mejor. No era normal que muchas noches del año se formaran colas interminables en las paradas y hubiera taxistas en casa parados, deseando salir a coger clientes.
-Usted calificó hace unos días de «corsé» la regulación que ahora se va a cambiar.
-Es cierto. La situación del sector en Bilbao es muy especial. Hay que tener en cuenta que partimos de un exceso de licencias evidente. Se concedieron demasiadas y nosotros mismos nos prestamos a autorregularnos. Nos sometimos a un ERE voluntario para salvar el oficio. Eso lo tiene que saber la gente. Y somos pioneros en algunas cuestiones, como que el taxi sólo lo pueda manejar un único conductor.
-Dicen algunos compañeros suyos que la crisis les está poniendo las cosas muy difíciles.
-El trabajo ha bajado un 30%. La gente ya no sale tanto. No está dispuesta a gastar; se queda en casa. Lo notamos los taxistas, igual que los restaurantes, los comercios y los bares de copas. La coyuntura económica nos está haciendo polvo a nosotros, pero también a mucha gente. Es verdad.
-Pues los usuarios se quejan de que con esas tarifas no hay quien se suba al taxi en estos duros tiempos que corren. Que es más económico viajar en este medio en otras ciudades.
-Que el taxi es caro en Bilbao es una leyenda urbana. Prestamos un servicio puerta a puerta y, muchas veces, si montan cuatro, les sale más barato que un billete de autobús, que encima está subvencionado por los poderes públicos.
-Se cumplen dos años desde que decidieron implantar el sistema GPS. Parece que las quejas de las primeras semanas han desaparecido.
-Yo creo que ha sido muy bueno apostar por esta tecnología. Hemos demostrado mucha valentía. Y, encima, en un momento que no es nada fácil. Hacer inversiones, en algunos casos han superado los 3.000 euros, es algo contra natura en tiempos de crisis. Pero creo que gracias a este esfuerzo estamos mejor preparados. Bilbao es la punta de lanza y el espejo donde se miran muchas asociaciones de taxistas del país.
-GPS, nuevos taxímetros, mamparas, algunos profesionales implantan microcámaras... ¿Qué pasaría si le prestara un día su taxi a un compañero que se jubiló en 2005, por ejemplo?
-Uf, uf... De primeras, creo que alucinaría. Un taxi de hoy en día no tiene nada que ver con los de hace media docena de años. También ha cambiado la forma de trabajar. Nuestra obligación es evolucionar al ritmo de la ciudad. No bajar la guardia. Hay que tener en cuenta que Bilbao se mueve. Ahora tenemos delante varios retos de futuro: el nuevo campo de San Mamés o la Torre Iberdrola generarán un mayor flujo de clientes, y más eventos deportivos y conciertos... Todos estos proyectos cruciales para la villa lo son también para nuestra forma de entender el servicio.
-En este contexto, ¿qué aportarán los nuevos taxímetros?
-No sólo podremos trabajar bien en días importantes, sino que también se podrá pagar con tarjeta. Además, abre la puerta a otras opciones como la tarjeta sin contacto y la posibilidad de aplicar descuentos por segmentos de edad, población... En definitiva, nos permite estar preparados para los próximos diez años.
Sin complemento festivo
-No todo son buenas noticias. El Gobierno vasco ha tumbado su pretensión de cobrar un extra en los fines de semana y festivos.
-Estamos molestos con la Comisión de Precios. No han entendido nuestra propuesta. Cobrar algo más en festivo es lógico. Nadie se da cuenta de que el taxista que te lleva al fútbol o te devuelve a casa de madrugada ha dejado ese día a su familia en su hogar para hacer el servicio. Hay mucha gente que trabaja en fin de semana, de acuerdo, pero la inmensa mayoría cobra un plus por ello. Yo creo que es lo justo.
-¿Qué ha pasado en Madrid con las protestas por la Ley Omnibus?
-Creo que, por ahora, no hay motivo de alarma. Las manifestaciones en Barajas se debieron a una clara manipulación de una parte del sector que está molesta por cómo se trabaja en esa ciudad. Ha habido mucha desinformación.