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Restaurar

30.12.09 - 02:41 -
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No tengo ni idea de quién pudo ser el que tuvo la genial ocurrencia de confundir el oficio de restaurar obras de arte con el de hacer albóndigas y otros platos comestibles. Yo me quedé asombrado el primer día que escuché a un locutor llamar restaurador a un cocinero, aunque algunos dieron como justificación que los cocineros restauran las fuerzas con sus platos. Craso error porque, según ese criterio, los médicos y los farmacéuticos que restauran nuestra salud debieran llamarse restauradores. E incluso los zapateros remendones, que también restauran nuestros zapatos.
Claro que no todos están de acuerdo con este robo gramatical, porque en cierta ocasión entrevistaban en la televisión a un prestigioso chef y cuando el locutor le preguntó si se consideraba cocinero o restaurador, el profesional de los fogones respondió orgulloso que él era cocinero. Un calificativo que me pareció siempre correcto y aun honroso y que se mantuvo así hasta que los inflagaitas del idioma tuvieron la idea de cambiarlo por el de restaurador. No te amuela Manuela.
Me podrán preguntar cómo debemos llamar al que posee un restaurante sin ser cocinero, y yo les respondería que se le puede calificar de restaurantista, que es una palabra muy eufónica y aparente y así todos contentos y cada cual con su cada cuala; los restauradores con sus obras de arte y los restaurantistas dando de comer al prójimo.
Pero como mis teorías en cuestiones idiomáticas no pasan de ser las opiniones de un don nadie, voy a ofrecerles la opinión de un nombre mucho mas respetable que el mío; el de nuestro premio Nobel (con acento prosódico en la 'e' final, a ver si se enteran los locutores de la tele) don Camilo José Cela en un artículo que publicó en 'ABC' con el título de «Recetario para cocinar el ollomol» (como le llaman en Galicia al besugo).
Copio un párrafo del artículo en el que censura a los restoraneros (así los llama) que dan gato por liebre al cocinar el besugo: «A los restoraneros que tal hacen se les debe castigar llamándoles restauradores, que es nombre para pardillos y aficionados a confundir, porque en vez de servir lo verdadero restauran lo falso». Creo que después de esto no me queda más que añadir.
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