El Ayuntamiento de Bilbao y el Gobierno vasco están condenados a entenderse para desbloquear el convenio que guiará sus primeras intervenciones en la regeneración de Zorrozaurre. Cada institución ha presentado una versión del documento en el que se reparten la financiación de las infraestructuras básicas, la del Ejecutivo más generalista y la municipal empeñada en amarrar los compromisos. La teniente de alcalde y concejala de Urbanismo, Julia Madrazo, destacó ayer el «esfuerzo» del Consistorio al asumir la apertura del canal y pidió al Gobierno que corresponda en la misma medida.
Como adelantó EL CORREO, las dos instituciones han intercambiado papeles en las dos últimas semanas después de negociar los ajustes que impone la crisis al ambicioso proyecto de Zorrozaurre. En las conversaciones ha quedado claro que las obras se acometerán por fases y que los ocho puentes dibujados en un primer momento se reducirán a cuatro, dos de ellos destinados al tranvía. El problema es que, al plasmar todo esto sobre el papel, el Ayuntamiento no ha visto reflejado el meollo del acuerdo: la institución local sufragará la apertura del canal con cargo al aprovechamiento urbanístico que le otorga la ley y el Gobierno construirá los dos puentes por los que discurrirá el tren ligero.
En el borrador remitido a la comisión gestora, el Ejecutivo socialista se compromete a «impulsar en el futuro» la construcción de ambos viaductos, pero en una primera fase sólo alude a «la obra civil de los estribos de apoyo» de uno de ellos. La contrapropuesta municipal es más explícita y pone fecha, 2012, al inicio de las obras de urbanización. «El Ayuntamiento tiene ganas de actuar y lo estamos demostrando», afirma la concejala de Urbanismo, sin perder de vista que no puede hacerlo en solitario. «Estamos obligados a llegar a un acuerdo no sólo por el bien de Zorrozaurre, sino por estabilidad institucional».
Convenio «equilibrado»
En su opinión, el convenio que finalmente se firme deberá ser tan «equilibrado» como el que se acordó en su día con el anterior Departamento de Vivienda, gestionado por Ezker Batua. Eran otros tiempos, de bonanza, por lo que antes de embarcarse en la regeneración de la zona hay que actualizar el documento con previsiones más realistas. Madrazo considera que el Ayuntamiento «ha puesto más carne en el asador» en planificación, recursos humanos «y también en el aspecto económico, aunque no es la institución más rica. Vamos a hacer un esfuerzo muy importante para pagar la apertura del canal», enfatiza. De esta forma, la inversión necesaria, 18 millones de euros, ya no se imputará al conjunto de la operación de Zorrozaurre, lo que supone un respiro. Uno de los condicionantes del plan es el elevado coste de las infraestructuras.
Madrazo también pide al Ejecutivo «que no ponga tantos deberes al área de Urbanismo», ya que el borrador regula con todo detalle los plazos que debe cumplir al tramitar los documentos. «Debemos dar por hecho que ambos somos diligentes». Una vez entregada su contrapropuesta, la concejala cree que al Gobierno le toca «mover ficha». La consejería de Vivienda, Obras Públicas y Transportes aseguró ayer que es «la parte más interesada» en llegar a un acuerdo como principal propietario, ya que posee el 40% del terreno frente al 10% de titularidad municipal. El resto del suelo está en manos privadas, lo que complica la regeneración del gran espacio de oportunidad de Bilbao.
El primer paso para completar la ordenación urbanística de la zona será la firma del convenio por parte del alcalde y el consejero Iñaki Arriola, algo para lo que de momento no hay fecha. El Departamento subraya que el documento es «técnicamente muy complejo» y evita hacer más declaraciones «mientras dure la negociación».