Plaza Moyua. Cuatro y media de la madrugada del pasado día 11, viernes. Antesala de las navidades. Decenas de personas buscan sin suerte un taxi para regresar a casa. Muchos han tenido celebraciones de empresa. Se forma una larga fila de clientes junto al Hotel Carlton. La espera supera los 40 minutos. Escenas como ésta se repiten varias veces al año en Bilbao, sobre todo cuando hay partidos del Athletic, carnavales o festivales de música. Los taxistas quieren acabar con las largas colas y la «desesperación» de muchos usuarios. Para ello han pedido al Ayuntamiento que les permita trabajar sin restricciones siete fines de semana al año. El gremio cree que la estricta normativa que regula su actividad se puede «flexibilizar» para «dar un mejor servicio a los ciudadanos».
La iniciativa está encima de la mesa del Consistorio, que se ha mostrado receptivo. La negociación está lanzada y se podría alcanzar un acuerdo definitivo en breve. «Cualquier plan que mejore el transporte público de Bilbao es bienvenido», valoró ayer un portavoz municipal. «Las relaciones con el sector son excelentes y estamos intentando ayudarles en lo posible», matizó la misma fuente.
Los 775 taxistas de la villa tienen un régimen que les permite salir a la carretera 12 horas de cada 24, con dos días semanales de descanso obligatorio. Sin embargo, las noches de los viernes y los sábados el número de vehículos disponibles no supera la mitad de la flota. Por si esto fuera poco, el servicio es dispar. Se producen picos de demanda a las diez de la noche y a partir de las cuatro de la madrugada. «En medio te puedes quedar tirado en la parada hasta 6 horas sin un solo cliente», asegura Juan Ramón Puertas, presidente de Radio Taxi. Todo ello dificulta la tarea de ajustar los turnos y repartir el trabajo.
Cambiar los taxímetros
Al igual que ha hecho Metro Bilbao, los taxistas quieren trabajar toda la noche, sin restricciones, en las jornadas navideñas en las que hay más movimiento. Después han pedido el fin de semana en el que Bilbao celebra su aniversario, así como los que coinciden con los festivales de música de Kobetamendi y BBK Live. Además, quieren que cuando se produzcan eventos imprevistos, como una gran gesta del Athletic, también puedan reforzar el servicio.
La flexibilización del sector obligaría a modificar los taxímetros. Estos aparatos se programan a principios de año y después se sellan. Nadie los puede manipular. «Hay que encontrar una solución técnica que nos permita aprobar las medidas que se plantean», reconocen en el Ayuntamiento. Los taxistas están en ello.
El sector también ha pedido al Consistorio poder cobrar unos 80 céntimos más si el servicio se presta en fin de semana. «No es lo mismo trabajar en la madrugada de un lunes que en la de un domingo. Todo el mundo cobra más por trabajar en fin de semana», argumentan. El Ayuntamiento apoya este plus pero las tarifas son competencia del Gobierno vasco, que el año pasado lo rechazó.