Los nacionalistas arroparon a las puertas de la Audiencia Nacional a los cinco directivos del periódico Egunkaria que ayer se sentaron en el banquillo, acusados de integración en banda armada por haber puesto al rotativo al servicio de ETA. Casi medio centenar de parlamentarios y militantes del PNV, Esquerra Republicana de Catalunya y de la izquierda abertzale se concentraron frente al tribunal de la calle Génova tras unas pancartas, en castellano y en euskera, en las que se leía: 'Libertad de expresión. Estado español, prisión de los pueblos'.
La presencia del PNV fue notable. Junto al portavoz en el Congreso, Josu Erkoreka, estuvieron los también parlamentarios Pedro Aspiazu, José Ramón Beloki y Joseba Agirretxea, además del diputado general de Guipúzcoa, Markel Olano. Esquerra envió a su portavoz, Joan Ridao, su diputado Joan Tardá y a varios miembros de sus juventudes, que se mezclaron con dirigentes de Eusko Alkartasuna -entre ellos su secretario general, Pello Urizar-; Aralar, representado por Jon Abril o Mikel Basabe; y el presidente de Hamaikabat, Iñaki Galdos.
También acudieron a la puerta del tribunal destacados miembros de la izquierda abertzale, como Amparo Lasheras; los máximos responsables de los sindicatos ELA y LAB, Adolfo Muñoz y Ainhoa Etxaide; miembros de colectivos relacionados con la recuperación del euskera, entre ellos el secretario general de Kontseilua, Xabier Mendiguren; 'euskaltzales' y artistas como Javier Muguruza y periodistas como el director de Gara, Josu Juaristi, o Mariano Ferrer.
«Flaco favor al euskera»
Erkoreka hizo suya la expresión empleada la víspera por los encausados, en el sentido de que los ayer concentrados en Madrid no «contemplan otra opción que la absolución». El portavoz de la formación jeltzale señaló también que el proceso abierto hace casi siete años «ha hecho un flaco favor al euskera y un proyecto cultural que era muy importante y estratégico para el País Vasco». Asimismo, denunció el «tratamiento injusto» al que en su opinión se ha sometido a los cinco procesados y confió en que la justicia «dé carpetazo definitivo» a la causa contra Martxelo Otamendi, Iñaki Uria, Xabier Oleaga, Joan Mari Torrealdai y Txema Auzmendi.
Pello Urizar, en nombre de EA, dijo esperar que «este dolor de cabeza termine cuanto antes», mientras que el portavoz de Nafarroa Bai, Maiorga Ramirez, calificó el juicio de «despropósito» y aseguró que persigue «la criminalización del mundo abertzale». Entrevistado en Radio Euskadi, el coordinador de Aralar, Patxi Zabaleta subrayó también que la vista «es la culminación de un despropósito judicial y político» que debe acabar en absolución.
Joan Ridao, por su parte, calificó el proceso contra los ex directivos del diario euskaldun de «atentado contra la libertad de expresión y contra la cultura vasca», y se mostró seguro de que la causa quedará en nada porque todo deriva de «un error en 2003 del Ministerio del Interior y de la Guardia Civil». Ferrer, más duro, apuntó que el juicio es una «prostitución del procedimiento penal puesto al servicio de un plan de intervención política».