El presidente del Santander, Emilio Botín, salió ayer en defensa de la calidad de la deuda de España, puesta en cuestión un día antes por los analistas de la firma Standard & Poor's (S&P) por sus proyecciones sobre la evolución del déficit público. Aunque Botín reconoció que éste ha crecido en una proporción importante, señaló que el punto de partida «es mucho más bajo que el de otros países». El dirigente bancario animó a los sectores público y privado a realizar «un esfuerzo conjunto» para mantener el rating de España. De hecho, las otras dos agencias de calificación, Moody's y Fitch, han confirmado sus máximas notas para la deuda.
Casi al mismo tiempo, el presidente Zapatero, tras afirmar ante los empresarios que el Tesoro se sigue financiando «en condiciones normales», evocó que «el ratio de cobertura de las subastas de emisión de deuda está alrededor del 200% por encima del año pasado». Y que «a pesar del esfuerzo fiscal que estamos realizando, la proporción de deuda sobre el PIB estará casi 20 puntos por debajo de la media europea».
Numerosas voces del sector financiero comentaron ayer la desconfianza de S&P sobre España. Así, las dificultades que puede atravesar la financiación de la economía española son evidentes para el miembro del Banco Central Europeo José Manuel González-Páramo, que invitó a entender el mensaje de la agencia calificadora en su contexto -«es difícil de rebatir», dijo-, y recordó que los analistas instan al Gobierno a aplicar «reformas enérgicas» para asegurar que en los años 2010 y 2011 las cuentas públicas vuelvan a estar bajo control. Es decir, que se encaminen hacia el cumplimiento del programa de estabilidad que impera en la zona euro.
Recuperación bursátil
Por contra, el secretario general de la Asociación Española de Banca (AEB), Pedro Pablo Villasante, en la misma línea que Botín, opinó que no se puede comparar a España con otros países que están en una situación peor, «amenazados por el déficit y con un fuerte endeudamiento».
Desde la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), su director general, José Antonio Olavarrieta, aseguró que la decisión de S&P es «respetable», pero hay que tomarla con «prevención», y conllevará un incremento, aunque «pequeño», de la financiación.
También el director de Operaciones de Financiación del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para España y Portugal, Carlos Guille, expresó su «confianza» en la economía española, que se demuestra «con hechos»: es el principal receptor de fondos de la institución crediticia de la UE.
El impacto negativo que la evaluación de S&P ejerció el miércoles entre los inversores se diluyó relativamente ayer. El Ibex 35 ganó un 0,46%, situándose muy cerca de los 11.600 puntos, y el sector bancario, que la víspera había registrado una fuerte baja, se recuperó parcialmente.
En el mercado mayorista del dinero, la prueba de la colocación de bonos a 10 años se superó, aunque 'por la mínima'. El Tesoro logró subastar títulos por 2.087 millones con relativa holgura, puesto que la demanda cubrió 2,1 veces la oferta. Pero esa cifra roza el suelo de lo previsto -la iniciativa se planteó con un techo de 3.000 millones- y el precio fue ligeramente más elevado, 3,896% de rentabilidad, frente al inicial 3,880%.