La inminente demolición de la iglesia de San Martín de Albelda, construida en 1979 por el arquitecto y sacerdote Gerardo Cuadra, ha generado de forma espontánea diversas opiniones y reacciones. El citado autor de la planta religiosa no esconde su enfado. «Prefiero no hablar; no estoy de acuerdo en cómo se han llevado las cosas. Si tuviera que hablar, no lo haría con corrección. Tendría que relatar toda la experiencia durante años sobre esta obra», señala con un inconfundible tono de decepción.
Por su parte, El párroco de la localidad, Félix Sáinz, destaca que está asegurado ofrecer culto religiosos a sus feligreses desde hace tiempo. «Hace un año la cerramos. Nos dejaron el local de la antigua sala Alaska (conocida como veterano salón de bodas y cerrada hace casi diez años), y se adecentado un poco», comenta el sacerdote, quien antes de su traslado al municipio, ya estaba informado de su serio problema de asentamiento.
Rueda de opiniones
Parece evidente que el actual párroco habría tenido un gran protagonismo con el 'placet' de la Diócesis y del Consejo de Patrimonio.
Mientras el alcalde, Amando González, espera que el proyecto del nuevo templo se tramite con cierta urgencia (y a conocer cuál será la empresa que gana la adjudicación), al regionalista González de Legarra le sorprende la celeridad con la que se ha tramitado la declaración de ruina reclamada por el Consistorio y el rapidísimo visto bueno del Consejo de Patrimonio de La Rioja.
Opina Legarra que la situación que vive la iglesia «es consecuencia de una mala actuación anterior. «¿A quién se le ocurre construir en el mismo lugar que estaba la iglesia anterior y que se tuvo que derribar porque no aguantaba los deslizamientos de la tierra?», se pregunta. El líder del PR sostiene que hoy pagamos las consecuencias de ese error histórico de hace treinta años. «Espero que no se les ocurra edificar nuevamente en el mismo lugar», ironizó.
El excepcional artista riojano Miguel Ángel Sáinz, fallecido hace unos años, dejó su impronta personalísima en la iglesia albeldense que a punto ésta de recibir la llegada de la piqueta. Colaboró con Cuadra y aportó su sello con elementos como vidrieras y esculturas religiosas. Su viuda, Maite Balmaseda, desconocía el derribo inminente, y dónde se iban a custodiar los materiales del artista de Aldeanueva. Fue el periodista quien le informó del derribo. La ausencia de la mínima cortesía evidencia una falta de sensibilidad, sea quien sea a quien le correspondía realizar un simple llamada.
Maite Balmaseda recuerda que «Lo de Albelda fue el trabajo de Miguel Ángel en el primer año de carrera. Al enterarme del derribo he pensado mucho en Gerardo, porque lo estará pasando muy mal». A la viuda le gustaría «proteger y conservar la obra de Miguel Ángel Sáinz y aquí estoy para lo que sea», comenta.
En el mismo emplazamiento se edificaron con anterioridad tres iglesias y las tres sucumbieron.
¿Qué le ocurre a la iglesia? Pues que la razón de su inestabilidad se esconde en la tierra en la que hunde sus cimientos, de tipo arcilloso, que era incapaz de capaz de soportar el peso de un templo. A pesar de haberse sabido, hace tres décadas se volvió a escoger la misma localización para erigir el nuevo templo. Está claro que se buscará un nuevo espacio, fuera de la zona. Así lo han decidido acertadamente el Consejo Parroquial y el propio Consistorio, máximo responsable del Plan General Municipal. No caben más sustos.
En cuatro o cinco años
Según algunas previsiones, el nuevo edificio religioso podría á ser una realidad en un plazo de cuatro o cinco años. No debe haber prisas porque se utiliza el citado local para el culto religioso.
En el antiguo Alaska tienen lugar las eucaristías de los sábados y domingos, los bautizos, las comuniones y los funerales. El local multiusos tiene capacidad para doscientas personas. El nuevo templo proyectado seguro que no tendrá las vistas de un entorno decididamente privilegiado.