Sus familias están vinculadas a la mar y con sus primeras novelas, uno en euskera y el otro en catalán, han obtenido un éxito casi absoluto en sus respectivas literaturas. Kirmen Uribe y Albert Sánchez Piñol se encontraron ayer por primera vez ante la mirada y el oído atentos de decenas de aficionados a la lectura. La Feria de Durango les había preparado una cita a ciegas y los dos autores respondieron a la invitación de la manera que mejor conocen, con palabras.
El 'otro', el desconocido, es una de los temas principales en las primeras novelas de ambos autores. En 'La piel fría' ('Larrua hotz', en euskera, ed. Txalaparta), el escritor catalán, que no puede deshacerse del antropólogo que lo habita, aborda el miedo que provocan los desconocidos, en un viaje que acaba cuestionando si el monstruo no habita en el interior de uno mismo.
En 'Bilbao-New York-Bilbao', el escritor vasco va al encuentro de esos otros, «tratando de entender por qué actúan los seres humanos como lo hacen», explicó el poeta.
El interés por la oralidad les une, pero su concepción de la novela es muy diferente. Kirmen Uribe ha escrito «la historia que sentía que debía escribir», con un estilo vanguardista y un tono «tranquilo y conciliador, aunque hable de temas muy duros». Albert Sánchez Piñol, en cambio, construyó una novela canónica, con frases cortas con las que se mantiene la tensión de una historia que se encuadra, según su autor, en el género fantástico.
«Las claves de la novela están claras desde Aristóteles, ¿para qué cambiar algo que ha funcionado a lo largo de 1.500 años?», se preguntó el catalán. «Pues porque la historia de la literatura existe y está llena de cambios, de Cervantes a Flaubert, y de Dostoievski a Virginia Woolf», consideró el escritor vasco, Premio Nacional de Narrativa.
Los dos creadores han logrado dar con la fórmula que interesa a sus lectores. Ahora que el libro de Sánchez Piñol está disponible en euskera y el de Uribe será traducido al catalán el próximo año, se verá si los públicos de las dos lenguas responden a las mismas claves. Es posible, puesto que ambos tienen una cosa clara: «Las historias seguirán interesando a la gente».