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Rubalcaba confirma que el tiroteo de Leitza no fue un atentado de ETA

UN AGENTE HERIDO

Rubalcaba confirma que el tiroteo de Leitza no fue un atentado de ETA

Las investigaciones preliminares descartan el atentado y detectan que la munición usada en los disparos es la del instituto armado

30.11.09 - 03:50 -
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La Guardia Civil "descarta completamente" la hipótesis de un atentado de ETA en el incidente ocurrido ayer domingo en Leitza, ha dicho hoy el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. "Está absolutamente descartado", ha afirmado Rubalcaba en unas declaraciones en Bruselas, donde participa en un Consejo de Ministros de Interior y Justicia de la Unión Europea.
Rubalcaba ha explicado que los investigadores esperan a que los médicos les autoricen a hablar con el agente a fin de "precisar algunos extremos de su declaración". Sin embargo, el ministro ha eludido responder a una pregunta acerca de si el agente se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico.
Aunque en un primer momento se barajó la hipótesis del atentado -a raíz de las declaraciones del guardia implicado-, esta tesis fue perdiendo fuerza. Los sucesos tuvieron lugar a las 3.30 horas de la madrugada, cuando uno de los agentes que tenía encomendada la vigilancia de las inmediaciones -Salvador Menéndez, de 34 años y natural de Málaga- comunicó a sus compañeros que había sorprendido a uno o varios terroristas preparando un atentado y que habían abierto fuego contra él. El miembro del instituto armado presentaba un disparo en el brazo izquierdo, así como varios impactos en el chaleco antibala. Los guardias civiles revisaron la zona y descubrieron lo que podría ser un rudimentario lanzagranadas. Ante la posibilidad de que se tratase de una emboscada terrorista, regresaron al cuartel y comunicaron los hechos a sus superiores. La decisión que adoptaron fue esperar a que amaneciese para inspeccionar la zona con la luz del día. Al mismo tiempo, trasladaron a su compañero en una ambulancia medicalizada al Hospital de Navarra, en Pamplona.
Los compañeros del herido comenzaron a revisar el lugar del supuesto atentado en la mañana de ayer. En las pesquisas comenzaron a descubrir algunos datos que no cuadraban con la versión de los hechos que había ofrecido el herido. El supuesto lanzagranadas era un mero tubo de PVC colocado a apenas cien metros de la instalación policial. Aunque éste sí es el material que emplea la banda en sus ataques con proyectiles explosivos, carecía de todos los dispositivos especiales que los terroristas utilizan en un ataque de estas características. Las granadas, por ejemplo, no aparecían.
De la misma manera, los casquillos que se localizaron en el lugar del tiroteo eran todos de la marca Santa Bárbara, la munición empleada por la Guardia Civil. En el paraje no apareció ningún otro tipo de vaina que pudiera corresponder a un disparo de otro arma.
Las lesiones de Salvador Menéndez también resultaron sospechosas para los investigadores. El disparo que le había alcanzado el brazo izquierdo estaba realizado a un metro de distancia. El resto de los impactos, que en teoría habían sido detenidos por el chaleco antibala, no le habían ocasionado siquiera moratones en el tórax. Sin embargo, un disparo en el pecho cubierto por una prenda de protección sí que causa daños que pueden suponer hasta la fractura de costillas.
Estado menos grave
En el Hospital de Navarra confirmaron que la única lesión del agente era un disparo de bala que le había atravesado el antebrazo izquierdo y provocado una fractura de cúbito. Su estado, según el médico Ignacio Yurs, era menos grave, después de que se le practicara una intervención quirúrgica para limpiarle la herida.
Con estos datos, los expertos antiterroristas comenzaron a dudar de la posibilidad de que ETA estuviera detrás del atentado. Las investigaciones se centraron entonces en la posibilidad de que el agente hubiera realizado un montaje, aunque esta tesis está pendiente de las pesquisas que se hagan a partir de hora.
En el pasado, Salvador Menéndez sí había estado cerca de un atentado. El agente pertenecía a la dotación de Leitza en septiembre de 2002, cuando la banda terrorista asesinó al cabo Juan Carlos Beiro con una sofisticada bomba trampa. En aquella ocasión, los terroristas colocaron una pancarta con la frase 'Gora ETA. GC jota bertan hil' ('Viva ETA. Guardia Civil, muere aquí') en una carretera que conecta la localidad navarra con Guipúzcoa. Una patrulla se acercó a retirar el cartel y mientras procedía a quitarlo estalló una bomba con quince kilos de explosivo enterrada bajo el rótulo. La detonación causó heridas de la máxima gravedad a Juan Carlos Beiro, quien falleció mientras era trasladado al hospital.
Tras el atentado, Salvador Menéndez había sido destinado a un puesto en Galicia, según la agencia 'Europa Press'. Recientemente se le había ordenado regresar al cuartel de Leitza.
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