Al igual que el lehendakari, la consejera de Empleo del Gobierno vasco no se considera desautorizada por el acuerdo firmado por el PSOE y el PNV en Madrid, que incluye una cláusula que otorga derecho de veto a los nacionalistas en lo que se refiere a las políticas activas de empleo. Aun así, Gemma Zabaleta critica dicho convenio y echa la mayor parte de la culpa en los hombros jeltzales. Sobre sus compañeros en el Congreso de los Diputados y José Luis Rodríguez Zapatero intenta obviar la polémica, pero es rotunda. «Nunca se tenía que haber firmado este pacto» y aboga por exigir al Gobierno central que «repare esta situación».
-¿Cuándo se enteró de la existencia de la cláusula de veto impuesta por el PNV y aceptada por el PSOE y José Luis Rodríguez Zapatero?
-La letra pequeña del acuerdo la hemos empezado a conocer cuando ha aparecido estos días a través de los medios de comunicación. Pensábamos que el pacto presupuestario sólo hacía referencia a que el PNV tenía que estar permanentemente informado.
-¿Se siente desautorizada?
-No, en absoluto. Como dijo el lehendakari, nos sentimos perjudicados por un acuerdo que no beneficia a la sociedad vasca y que deja cautiva de manera coyuntural la transferencia de las políticas activas de empleo, cuando son más útiles que nunca para luchar contra el desempleo. De manera transitoria, perjudica al Gobierno de Euskadi y a los vascos.
-Pero usted y su equipo han estado negociando durante meses, al parecer, sin estar al tanto de una condición de gran importancia. ¿No le deja todo esto en mal lugar?
-Nosotros hemos hecho lo que teníamos que hacer. La negociación de la transferencia surge desde el minuto uno de la conformación del Gobierno. Es algo irrenunciable. No hemos dejado de trabajar en ella, pero se trata de un traspaso complejo desde el punto de vista político y técnico. Había que delimitar el campo de juego de la negociación porque no vamos a permitir que haya una transferencia que no sea respetuosa con los acuerdos del Parlamento vasco. Además, la cuantificación económica se hará en base a la metodología del Concierto Económico. No vamos a aceptar, como dice el PNV, una mercancía averiada.
-Según ustedes, parece que toda la culpa es de los jeltzales.
-Es evidente que cuando alguien, con la única intención de torpedear la transferencia, intenta impedirla es un chantaje. Se aprovecha de una situación en la que el Gobierno de España necesita de sus votos para llegar a este acuerdo. Nos sentimos en la necesidad de redoblar los esfuerzos para lograr el traspaso y decirle a la sociedad que va a llegar, que esto sólo es un obstáculo en el camino. Hay responsabilidad por las dos partes, pero es el PNV el que actúa de mala fe.
-El PNV habrá podido hacer ese chantaje, pero sus compañeros no han tenido demasiados escrúpulos en aceptarlo.
-Bueno... Cuando una negociación presupuestaria se desvirtúa, se pervierte. Eso ha ocurrido siempre. Poner encima de la mesa cuestiones como la negociación de las transferencias no es muy correcto.
-¿Parece muy difícil de creer que nadie del PSOE les haya informado en todo un mes de la existencia de esa cláusula?
-Nosotros conocíamos lo que conocíamos. Tenemos un escollo añadido que ha aflorado ahora.
Sin confrontación
-¿Pero no cree que es una falta de respeto por parte de sus compañeros de partido en Madrid y del propio José Luis Rodríguez Zapatero?
-Creo que ese acuerdo sobre empleo nunca se tenía que haber hecho. Así de claro. A la sociedad hay que decirle las cosas como son. Si este pacto lo hubiese firmado un Gobierno de otro color político hubiésemos puesto el grito en el cielo. Si lo hace el Gobierno que es de tu partido también hay que reprobarlo porque no es aceptable por la lesión que supone al Ejecutivo vasco y por la llave que se le da al PNV para hibernar la transferencia durante un tiempo.
-¿Ha pedido explicaciones?
-Todavía no. La mejor explicación es dejar nuestra posición clara. La política es el arte de gestionar lo complicado. Hay que pensar cómo superar esta situación. Desde el Gobierno vasco vamos a exigir al español que repare esta situación.
-Es evidente que para el 1 de enero no estará la transferencia. ¿Qué plazos se ponen ahora?
-No me quiero pronunciar. Hay que tener prudencia. Ver cómo tenemos que trabajar a partir del día de hoy. Ha sido un mal paso en la carrera de la transferencia. Un obstáculo que nunca pensamos que iba a existir. Pero no vamos a hacer de la confrontación una bandera, hay que apostar por la discreción y el diálogo. Hay que minimizar los problemas.
-¿Temen que esto se eternice, que vuelva a entrar en la negociación de los Presupuestos para 2011?
-Bajo ningún concepto. Esta situación no se puede volver a dar. No puede haber más trampas en el camino. No puedo ni sospechar que el PNV esté en una estrategia tan equivocada. Debe ser una ayuda y no un obstáculo.
-¿En qué condiciones llegarán las políticas activas de empleo a Euskadi?
-Será respetuosa con los acuerdos alcanzados en el Parlamento vasco. Aunque puede haber diferencias de interpretación.
-El PNV valora el traspaso en cerca de 450 millones de euros. ¿Ustedes?
-Las interpretaciones pueden ser diferentes en función de los conceptos que se incluyan. Nosotros desvinculamos aquellos que nos parecen que están relacionados con la Seguridad Social por el principio irrenunciable de la caja única. Nuestro suelo ronda los 300 millones, es el mínimo de la transferencia. Otra cosa es que no renunciamos a alguna de las interpretaciones que maneja el PNV. Pero requiere de un estudio más pormenorizado.
-¿Por qué han apostado para que Lanbide sea un ente público de derecho privado?
-Porque es una fórmula viva y la más óptima. Tiene que estar al servicio de las políticas que se quieren dar, no al de los funcionarios, ni al del personal laboral que quiere ser funcionario, ni al de intereses partidistas.