En la operación conjunta de la Policía y de la Guardia Civil se ha detenido en el País Vasco y Navarra a 34 presuntos miembros de SEGI
Los agentes han hallado material y manuales para la elaboración de artefactos explosivos, además de 6.000 euros en sobres y anotaciones de placas de matrícula
El operativo comenzó a tejerse hace seis meses gracias a los documentos requisados al presunto ideólogo de la banda terrorista Ekaitz Sirvent Auzmendi
Imagen de uno de los arrestados. / Foto: Efe | Vídeo: Atlas
Cantera de terroristas
Desde la fundación en 1979 de Jarrai ('seguir' en euskera) las Fuerzas de Seguridad han otorgado a la organización un papel de cantera de nuevos terroristas. En el año 2000 pasó a denominarse Haika, que a su vez fue relevada por Segi.
Entre mayo de 2001 y mayo de 2002 el juez Garzón acordó "declarar la ilicitud" de Jarrai, Haika y Segi. Además, la Unión Europea las incluyó en su lista negra de organizaciones terroristas.
En 2005 treinta y tres miembros de estas organizaciones juveniles ilegales se sentaron el banquillo de la Audiencia Nacional para ser juzgados por los delitos de pertenencia o colaboración con la banda terrorista ETA. La cifra de acusados quedó en 28 tras retirar el fiscal retiró la acusación contra 5 de los encausados.
En una sentencia que suscitó una gran polémica, el 20 de junio la Audiencia Nacional condenó a penas de entre dos años y medio y tres años y medio de prisión a 24 miembros de Segi y absolvió a otros cuatro en una sentencia en la que aseguraba que esta organización no es terrorista. El tribunal, que ordenó la disolución de Jarrai, Haika y Segi como asociaciones ilícitas, aseguraba en la sentencia que no pueden ser consideradas organizaciones terroristas porque, aunque persigan los mismos fines que ETA, sus actuaciones "nunca se enmarcaban en la utilización de armas".
En enero de 2007 el Tribunal Supremo enmendó la plana a la Audiencia y estimó que estas tres organizaciones sí son terroristas y no meras asociaciones ilícitas.
Vínculos con listas ilegales
Algunos de los 34 detenidos esta madrugada integraron en el pasado listas de formaciones que luego fueron ilegalizadas por la justicia por su relación con ETA; otros arrestados son estudiantes que llegaron a ocupar cargos de representación estudiantil en la universidad.
Por ejemplo, Garbiñe Urra Larrión, detenida en Barañain (Navarra), se presentó como candidata en las elecciones al Parlamento de Navarra celebradas en mayo de 2007. Ocupaba el puesto número 44 en la lista de Acción Nacionalista Vasca. El Tribunal Supremo declaró ilegal esta formación en 2008 al considerar que era un partido sucesor de Batasuna.
Idoia Iragorri Petuya, arrestada en Vizcaya, tenía también intención de formar parte de las instituciones municipales en 2007. Ocupó el tercer puesto en la lista de Socialistas Abertzales para el Ayuntamiento de Sestao.
Aitor Ligüerzana, arrestado en esta operación junto a su hermano Jon en Vitoria, cuenta con numerosos antecedentes por terrorismo callejero y además fue procesado por su integración en ETA en el marco de la causa abierta por Baltasar Garzón contra 13 miembros de Askatasuna y Democracia Tres Millones en septiembre de 2009. Las candidaturas de ambas listas fueron anuladas primero por el Tribunal Supremo y luego el Constitucional para las pasadas elecciones vascas del 1 de marzo.
El Ministerio del Interior considera que la operación de hoy contra la cúpula de la organización juvenil SEGI supone el "descabezamiento" de la "cantera de
ETA" y un duro golpe contra la organización de la izquierda abertzale de mayor "ortodoxia" y "fidelidad" a la banda terrorista. En el operativo conjunto de la Policía y de la Guardia Civil, dirigida por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, se ha detenido en el País Vasco y Navarra a 34 presuntos miembros de SEGI que ocupaban los niveles de "máxima" dirección territorial y comarcal de la organización ilegal.
Según Interior, estos arrestos conllevan la "casi total desarticulación" de las estructuras clandestinas de SEGI en España y acarrean un "golpe de impacto" a su financiación y estructura logística. Además de los 34 detenidos, la Policía y la Guardia Civil han realizado 92 registros en domicilios y locales de Navarra, Vizcaya, Álava y Guipúzcoa. Los agentes han intervenido abundante documentación y soportes informáticos, que serán analizados en los próximos días. También se han encontrado pegatinas, propaganda y publicaciones de ETA, bombonas de camping-gas, gasolina, ácido, guantes, recipientes y manuales para la elaboración de artefactos explosivos e incendiarios, además de 6.000 euros en sobres y anotaciones manuscritas con placas de matrícula.
La operación cumple, según el ministro Rubalcaba, con tres objetivos fundamentales de su departamento en materia de la lucha antiterrorista, y el primero de ellos es el de impedir que las organizaciones de ETA, que han sido declaradas ilegales por el Tribunal Supremo, se rehagan. El segundo objetivo es impedir también que los terroristas tengan una "cantera" y el tercero, luchar contra la violencia callejera, que "en la organización de ETA corresponde justamente a Segi" y es perseguida por parte de las fuerzas de seguridad. "Porque no queremos que haya ningún tipo de impunidad en el País Vasco", ha continuado el ministro, que ha agradecido a los grupos parlamentarios sus
felicitaciones por esta "buena" operación, que transmitirá a su vez a las fuerzas de seguridad.
Ocultados por una doble dirección
Los Servicios de Información de la Policía y de la Guardia Civil consideran que SEGI pretendía reforzar su estructura, aumentando las captaciones de nuevos militantes y ampliando su permanencia en la organización. También pretendía potenciar los procesos de formación de sus miembros para poder acometer las directrices de ETA, "endurecer el conflicto" e incrementar la violencia callejera. Entre sus "luchas prioritarias" figuraba el "tren de alta velocidad", el "modelo educativo", la "especulación inmobiliaria" y la construcción del "Estado vasco". La nueva estructura de la organización se ocultaba por medio de una doble dirección, a semejanza de la propia ETA en KAS-EKIN.
Una parte de los integrantes de la dirección de SEGI se parapetaron tras la asociación 'Gazte Indepedentistak' -Jóvenes independentistas- que se reunían en denominados 'gaztetxes' para seguir ejerciendo su tarea pública, mientras que otro núcleo dirigente realizaba las labores clandestinas de la organización. En cuanto a su financiación, se ha podido constatar y acreditar una red de 'gaztetxes' (sedes juveniles) en la comarca de Pamplona, de cuya gestión económica se beneficiaría la organización ilegal.
En Navarra han sido detenidos Amaia Elcano, Garbiñe Urra, Itxaso Torregrosa, Oihana Fernández Iturri, Jon Ciriza, Raúl Iriarte Rodrigo y Mikel Esquiroz Pérez. En Vizcaya, Eñaut Ayarzaguena, Mikel Arkaitz Tororika, Nahia Elena Aguado, Idoia Iragorri, Aritz Petralanda, Joseba Dalmau y Oier Zuñiga Pérez de Urabain. En Álava, Jon Ligüerzana, Néstor Silva, Unai Ruiz Pou, Goizane Pinedo, Jagoba Apaolaza, Zumai Olalde, Aitor Ligüerzana, Bittor González Villamayor y Jon Anda Vélez de Mendizabal. Y en Guipúzcoa, Aitziber Arrieta, Garazi Rodríguez Rubio, Maialen Eldua Azkarate, Oier Ibarguren, Eihar Egaña, Euken Villasante, Mikel Ayestaran, Xumai Matxain, Aritz López Ugarte, Ibai Esteibarlanda e Irati Múgica Larreta.
La documentación de Sirvent
La actuación de esta noche, la más importante realizada en los últimos años, lleva preparándose desde mayo a partir de la documentación incautada a
Ekaitz Sirvent, quien diseñó una estrategia para reforzar la militancia de base de la banda. El último ideólogo de
ETA, detenido en abril en París (Francia), ordenó reforzar la presencia de sus bases en plataformas y organizaciones legales lejos de la 'kale borroka' para evitar detenciones, según fuentes de la lucha antiterrorista.
Estas mismas fuentes precisaron que esta preocupación de Sirvent parte del elevado número de detenciones de miembros de la 'kale borroka' que se produjeron tras la ruptura del último alto el fuego y que, a su juicio, estaba mermando el frente juvenil de la banda. Su deseo era mantener activo un frente llamado a nutrir las filas de ETA en el futuro.
Por ello, Sirvent apostó por reducir los actos de violencia callejera tan sólo a ocasiones excepcionales como la celebración de fiestas patronales, según estas fuentes. Sin embargo, la intención de este terrorista, cercano al ex jefe del 'aparato militar' de la banda, Garikoitz Azpiazu Rubina, alias '
Txeroki', era la de infiltrar a sus jóvenes en organizaciones, instituciones o plataformas legales de la órbita de la izquierda 'abertzale'.