Un familiar de un secuestrado por ETA ha pedido en una carta explicaciones sobre la diferente vara de medir política y judicial que han padecido los «cautivos» de la organización terrorista frente a la situación vivida por los arrantzales del 'Alakrana'. La reflexión la dio a conocer ayer el presidente de Eudel, Jokin Bildarratz, tras recibirla esa misma mañana de manos de un ciudadano tolosarra.
Tras dar la bienvenida a los pescadores, el autor expone que, mientras unos «corren a pagar un rescate con dinero público, otros lo hicieron, sí, pero provocando en algunos casos la ruina familiar», en alusión al abono de cuantiosas cantidades para liberar a secuestrados por ETA. Afirma que las argucias políticas y judiciales usadas para liberar a los marineros se contrarrestan con el exhaustivo seguimiento policial de los supuestos intermediarios en secuestros terroristas, que hacían imposible liberar a los cautivos, «los cuales permanecían meses sin comunicarse con sus familiares y seres queridos». Reprocha el trato inhumano que recibieron en su caso y la soledad que les dispensaron los políticos.
El autor de la carta cree que sería razonable resarcir a las víctimas de las cantidades a las que en su momento tuvieron que hacer frente para el pago de su liberación. «Será de justicia no distinguir entre terroristas o piratas que exigen cantidades económicas a cambio de vidas humanas», afirma. A renglón seguido insta a medir sus palabras y sus actos «a quienes hoy persiguen a un sector de esta sociedad» por el pago del denominado impuesto revolucionario. Apunta que «la desgracia de estar en la lista de los terroristas es algo con lo que uno no puede más que sentir pena y solidaridad y no estar expuestos al insulto y persecución judicial».
La carta finaliza con otra reflexión sobre las víctimas del terrorismo que esperan con impaciencia conocer las razones que motivaron diferenciar entre unos y otros. «Las víctimas mortales por el impago y quienes animaron a no pagar dichos impuestos descansarán sabiendo que sus nombres han sido recordados y respetados, sabiendo que unos estamos por todos los derechos humanos y a otros los meten en la cárcel con argucias que nos recuerdan a los famosos tribunales de orden público».