Registro de la Policía Nacional en la calle Santa Isabel de Vitoria. / Jesús Andrade
Identidades de los detenidos
La Policía Nacional ha detenido a 29 personas, de ellas, cuatro en Navarra. Se trata de Amaia Elcano Garralda (Pamplona); Garbiñe Urra larrión (Barañain); Itxaso Torregrosa Arteaga, (Burlada) y Oier Zúñiga Pérez de Urabain, (de Pamplona, aunque detenido en Bilbao, donde reside durante la semana).
Por su parte en Vizcaya han sido detenidos Eñaut Ayarzaguena Bravo, (de Iurreta); Mikel Arkaitz Totorica Valle, Nahia Elena Aguado Marín e Idoia Iragorri Petuya, las tres de Sestao. En esa provincia también han sido arrestados Aritz Petralanda Mugarra, (de Zamudio; Joseba Dalmau Cherino, (de Galdakao) e Ibai Esteibarlanda Etxeberria, (de Elorrio y detenido en San Sebastián, donde reside ocasionalmente).
En Álava la Policía Nacional detuvo a ocho personas, todas en Vitoria. Se trata de Jon Ligüerzana Ajuriaguerra, Nestor Silva Ibáñez, Unai Ruiz Pou, Goizane Pinedo Apaolaza, Jagoba Apaolaza Castro, Zumai Olalde Sáez de Urabain, Aitor Ligüerzana Ajuriaguerra, y Bittor González Villamayor.
En Guipúzcoa los detenidos son Aitziber Arrieta Fagoaga, Maialen Eldúa Azkárate, Oier Ibarguren Sarasola, Eihar Egaña García (de San Sebastián); Garazi Rodríguez Rubio, (de Rentería); Euken Villasante Sarasibar, (de Andoain); Mikel Ayestarán Olano, (de Billabona); Xumai Matxain Arruabarrena, (de Zaldibia); Aritz López Ugarte, (de Tolosa) y Mikel Esquiroz Pérez, (de San Sebastián y que ha sido detenido en Pamplona, donde reside durante la semana por razón de estudios).
Por su parte, los agentes de la Guardia Civil han detenido a otras cinco personas. Se trata de Irati Múgica Larreta, de 24 años y domicilio en Amezketa (Guipúzcoa); Jon Anda Vélez de Mendizabal, de 24 años y domicilio en Vitoria ; Oihana Fernández iturri, de 26 años y domicilio en Pamplona; Jon Ciriza Murugarren, y Raúl Iriarte Rodrigo de 23 años y 24 años respectivamente y ambos de Barañain (Navarra).
El Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil detuvieron la pasada noche al menos a
34 miembros de Segi, en el marco de una macrooperación contra la ilegada organización juvenil vinculada al entorno de
ETA. La operación se encuentra todavía abierta ya que los efectivos policiales buscan a una decena de personas que no han podido ser localizadas. Entre los detenidos se encuentran los cabecillas del frente juvenil de ETA.
La operación está dirigida por el juez Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska, quien se encuentra junto a dos fiscales de su Juzgado y toda la cúpula policial en San Sebastián, donde se ha establecido el centro de coordinación de la operación.
El Cuerpo Nacional de Policía llevó a cabo un total de 29 arrestos, mientras que la Guardia Civil practicó otros cinco. Además, efectivos de ambos cuerpos de seguridad realizaron un total de 92 registros en domicilios de los sospechosos, sociedades relacionadas con la izquierda abertzale, 'gaztetxes' (locales juveniles).
La organización de apoyo a los presos Askatasuna ha indicado que en territorio francés fue detenido Iker Elizalde por orden de la juez Laurence Levert, pero se ignora si el arresto está relacionado con la redada realizada en España. El Ministerio del Interior no hizo referencia al arresto de Elizalde.
6.000 euros
En los registros se intervinieron 6.000 euros que estaban repartidos en varios sobres, ejemplares de los boletines Zutabe y Zuzen publicados por ETA, material de propaganda de la banda terrorista y sustancias para la fabricación de 'cócteles molotov' tales como gasolina, ácido, guantes, manuales, etc., bombonas de camping gas empleadas para realizar artefactos caseros. También se ocupó diversa documentación de Segi y anotaciones con datos de placas de matrículas de automóviles.
Las detenciones fueron consecuencia de sendas investigaciones desarrolladas por el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil en torno a la reconstrucción de las estructuras dirigentes de Segi, investigaciones que dieron lugar a la apertura de varios sumarios en diferentes juzgados de la Audiencia Nacional. El juez Fernando Grande-Marlaska, que se encontraba de guardia, fue el encargado de coordinar la fase final y dictar las órdenes de arresto y registro que desencadenaron la operación policial y que hicieron de la redada la más importante de los últimos años por el volumen de detenciones.
El Cuerpo Nacional de Policía, que movilizó a 650 de sus efectivos para participar en la operación, fue el que realizó la mayor parte de los arrestos con la captura de 29 sospechosos, cuatro de ellos en Navarra, siete en Vizcaya, ocho en Álava y diez en Guipúzcoa. La Guardia Civil, por su parte, efectuaron cinco arrestos, tres en Navarra, uno en Álava y otro en Guipúzcoa. Las detenciones tuvieron lugar en 16 localidades diferentes del País Vasco y Navarra.
Los dos cuerpos policiales crearon equipos formados por agentes de los servicios de información y de las unidades de intervención que se encargaron de los diferentes arrestos y registros con la presencia de las correspondientes comisiones judiciales para actuar como notarios de las inspecciones domiciliarias.
Los detenidos fueron trasladados a Madrid una vez concluidos los registros para tramitar en la capital española las diligencias policiales antes de que sean puestos a disposición judicial. La operación se encuentra todavía abierta ya que los efectivos policiales buscan a una decena de personas que no han podido ser localizadas.
La documentación de Sirvent
La redada de esta noche, la más importante realizada en los últimos años,
lleva preparándose desde mayo a partir de la documentación incautada a
Ekaitz Sirvent, quien
diseñó una estrategia para reforzar la militancia de base de la banda. El último
ideólogo de ETA, detenido en abril en París (Francia), ordenó reforzar la presencia de sus bases en plataformas y organizaciones legales lejos de la kale borroka para evitar detenciones, según fuentes de la lucha antiterrorista.
Estas mismas fuentes precisaron que esta preocupación de Sirvent parte del elevado número de detenciones de miembros de la kale borroka que se produjeron tras la ruptura del último alto el fuego y que, a su juicio, estaba mermando el frente juvenil de la banda. Su deseo era mantener activo un frente llamado a nutrir las filas de ETA en el futuro.
Por ello, Sirvent apostó por reducir los actos de violencia callejera tan sólo a ocasiones excepcionales como la celebración de fiestas patronales, según estas fuentes. Sin embargo, la intención de este terrorista, cercano al ex jefe del 'aparato militar' de la banda, Garikoitz Azpiazu Rubina, alias '
Txeroki', era la de infiltrar a sus jóvenes en organizaciones, instituciones o plataformas legales de la órbita de la izquierda 'abertzale'.