Bilbao ha sido escenario este fin de semana de un nuevo episodio de violencia de género. Un hombre de 66 años fue detenido el sábado en el barrio de La Peña tras disparar con una escopeta contra su propio hijo, que había salido en defensa de su madre en medio de una acalorada discusión, según informó ayer el Departamento vasco de Interior.
El episodio tuvo lugar sobre las nueve y media de la noche. Poco después, el hijo llamó al servicio de emergencias para denunciar que su progenitor le había disparado con una escopeta en la vivienda familiar. Según su relato, tanto él como su madre y su sobrino -que estaban presentasen el domicilio en ese momento- se vieron obligados a abandonar la casa, aunque el presunto agresor todavía permanecía en su interior.
Varias patrullas de la Ertzaintza se personaron de inmediato en el inmueble y, tras contactar con la víctima, subieron al piso donde les abrió la puerta el padre, quien, tras entregar a los agentes dos escopetas, fue arrestado por intento de homicidio.
Al parecer, el incidente se desencadenó después de que empezase a insultar a su mujer y a manifestar un comportamiento muy agresivo. En ese momento, el hijo del matrimonio, que se encontraba en la casa, intervino para recriminarle su actitud. Fue entonces cuando el hombre se dirigió al dormitorio y cargó la escopeta. Al ver cómo manipulaba el arma, y temiéndose lo peor, el hijo agarró la manilla de la puerta para evitar que saliera y cerró la habitación en el preciso momento en el que el presunto agresor apretaba el gatillo, detalló la agencia Europa Press.
Denuncia por maltrato
Nadie resultó herido, aunque, al registrar la vivienda, los ertzainas hallaron un cartucho percutido y varios perdigones incrustados en la puerta de un dormitorio, el techo y la pared del pasillo que da acceso a la habitación.
El detenido fue trasladado a dependencias policiales acusado de intento de homicidio. Además, la esposa, que prestó declaración en comisaría de la Ertzaintza, denunció a su marido por maltrato físico y psicológico.
Afortunadamente, en esta ocasión el episodio de violencia familiar no se ha saldado con víctimas. El pasado mes de marzo, un vecino de Gernika de 48 años mató a su esposa en su domicilio tras mantener con ella una fuerte discusión y también hirió de gravedad a su hija de 19 años -le propinó varias puñaladas- cuando ésta intentó impedir que agrediera a su madre.