José Ignacio Munilla es un obispo mediático, multimedia. En busca de una conexión con la calle y, sobre todo, con los jóvenes, no duda en recurrir a las nuevas tecnologías para difundir su mensaje. Posiblemente sea el único obispo en España que ha colgado en 'You tube' un vídeo. Se trata de la consagración al Sagrado Corazón, en un reportaje en el que asciende al Cristo del otero de Palencia con un grupo de chavales.
A Munilla le preocupa la caída de vocaciones, algo generalizado en las diócesis. Por ello apuesta por el funcionamiento de una escuela de monaguillos en la catedral e, incluso, editó un cómic con este fin. Titulado, 'La torre de los amigos', intenta acercarse con este tebeo a un sector de la población cada vez más alejado de la Iglesia. «No hay que darles la chapa». Es su consigna. Lideró una marcha montañera a Peña Redonda, en cuya cima dio misa.
El momento más dramático con los jóvenes lo vivió en Zumarraga. Uno de ellos, discapacitado, sufrió abusos sexuales, en un suceso que sobrecogió al pueblo. Los culpables fueron juzgados y condenados. Munilla, que conoció los hechos a través del secreto de confesión, «lloró». Pocas veces lo hace.
En su estancia en Palencia, se ha volcado en la escritura. Publica en la revista quincenal de la diócesis y en el boletín oficial del obispado, y recurre a temas de actualidad de fuerte debate social en sus cartas pastorales. Se declara lector de Chesterton, escritor inglés que ideó al padre Brown, un sacerdote detective, pero ingenuo en apariencia.
Se le ve puesto en cine, aunque considera un ataque a la Iglesia católica películas como 'Ángeles y demonios'. Le gusta la música y sorprende al confesar que es fan de U2 -estará más cerca del espiritual 'The Joshua Tree' que de 'Vertigo'-. Su secretaria personal, natural de Durango, es la misma de siempre. Hay lista de espera para las entrevistas. El nuevo obispo de San Sebastián exige conocer las preguntas a través de un cuestionario previo y leer la información antes de su publicación. Al menos, no esquiva ninguna cuestión, por espinosa que le parezca. Conserva el número de móvil que tenía en su «querida» Zumarraga. A pesar del chaparrón que ha provocado su nombramiento en el País Vasco, él está «muy tranquilo». «Es muy estable psicológicamente», dicen sus partidarios.