José Luis Marcaida ha dedicado toda su vida profesional al sector financiero -fue director general del BBV-, aunque siempre ha reconocido que le ilusionaba también su papel de profesor en la Comercial de Deusto, donde tuvo como alumnos a algunos ilustres. Entre ellos, el actual comisario de Economía de la Unión Europea, Joaquín Almunia. Él mismo es 'ilustre'. Recibió ese galardón del Ayuntamiento de Bilbao por el decisivo papel que ha jugado en el mantenimiento y defensa de la Bolsa de la capital vizcaína, de la que fue nombrado presidente en 1989. Marcaida ha iniciado días atrás un periplo intentando convencer a quien le quiera oír de que aumentar la presión fiscal sobre las Sicav, las sociedades que utilizan las grandes fortunas para maximizar sus beneficios, es un error; que no aporta consecuencias positivas y va en contra de una 'industria', la financiera y en especial la de gestión de patrimonios, que tiene un peso destacado en la economía vizcaína. A principios de semana, el presidente de la Bolsa se entrevistó con el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, para exponerle su punto de vista.
-¿Qué le dijo?
-Le expusimos nuestra forma de ver las cosas, un punto de vista probablemente diferente al que han usado Gobierno y diputaciones para aprobar la propuesta de subir la tributación de las Sicav. También les hemos pedido que consideren no sólo un aspecto puntual, como es el tipo de gravamen de estas sociedades, sino la actividad que generan, las empresas que trabajan en su gestión, las personas de alta cualificación que las administran y toman decisiones trascendentes de inversión. Eso también es actividad económica, también genera impuestos e ingresos para las haciendas y, lo más importante, suponen una industria que la Administración debe tener en cuenta.
-El consejero de Economía y Hacienda, Carlos Aguirre, reconocía esta semana que, quizá cuando adoptaron la decisión en el Órgano de Coordinación Tributaria, sólo se valoraron cuestiones fiscales y no esa actividad a la que usted se refiere.
-Es probable, todo parece indicar que fue así.
-¿No le preguntaron a la Bolsa su opinión antes de aprobarlo? El lehendakari, Patxi López, garantizó en el inicio de su mandato una vocación permanente de diálogo con los interlocutores sociales.
-Pues en la era del diálogo social, no nos consultaron. Que sepamos, ni a la Bolsa ni a nadie más del sector financiero en el País Vasco.
-¿La medida perjudica a ese concepto que se quería impulsar de Bilbao como plaza financiera?
-Hombre, ayudar, la verdad es que no ayuda.
Ventajas de atraer capital
-¿Cree, como se intuye, que si se aprueba definitivamente el aumento de presión fiscal sobre estas sociedades, huirán del País Vasco?
-El capital no tiene patria, y si a 30 kilómetros de aquí obtiene un rendimiento mucho mejor, lógicamente irá allí donde se encuentre mejor tratado. Es lógico, no hay que darle más vueltas y sucede igual en todas las partes del mundo. Lo que pasa es que otros países han sido inteligentes y han sido capaces de ver las ventajas que tiene atraer capitales. Es el caso de Luxemburgo o Irlanda, dentro de la Unión Europea, que han conseguido basar buena parte de su crecimiento económico en servicios avanzados en el sector financiero. Y tampoco hay que irse tan lejos. En Francia, las Sicav tienen una regulación más flexible que en España y tributan al 0%.
-El consejero Aguirre también ha dicho que aunque las Sicav se trasladen fuera se pueden seguir gestionando desde el País Vasco.
-En una primera aproximación a este tema cualquiera puede pensar así. Cuando ya profundizas un poco, te das cuenta de que no es posible. La administración y dirección efectiva de un negocio determina dónde debe estar la sede fiscal del mismo. En estos momentos no ocurre en todos los casos, y hay muchas Sicav ubicadas fuera de Euskadi que se gestionan desde aquí. Lo cierto es que cuando la tributación en el País Vasco es la misma del territorio común nadie protesta por ello y no tiene consecuencias. Sin embargo, si aquí se subiese el tipo de estas sociedades al 28%, la cosa cambiaría de forma radical.
-Entonces, ¿quiere decir que las gestoras que administran estas sociedades también tendrían que emigrar?
-Si sucede, Hacienda puede indicarles a los propietarios de una Sicav que, dado que está administrada desde, digamos, Bilbao, esa sociedad debe tributar en Vizcaya. Los gestores no pueden arriesgarse a que eso les pueda suceder en el futuro, porque asumen una enorme responsabilidad ante los accionistas de las Sicav. Por eso, si se expulsa a las Sicav también tendrán que marcharse quienes las gestionan.
-¿Cree que esto tampoco se ha tenido en cuenta?
-Creo que no. Se ha dicho que las Sicav provocan un impacto negativo en las cuentas de Hacienda, pero no han tenido en cuenta que también las gestoras generan impuestos de sociedades, sus empleados IRPF, gastos en auditorías...
-¿Se le ocurre una solución?
-Coincido con lo que ha dicho el presidente de la BBK, Mario Fernández. En este sector, Vizcaya tiene algo que defender. Tiene una Bolsa, que Guipúzcoa y Álava no tienen. Y hay un hecho incontestable. Los países que tienen Bolsa nunca quieren soltarla y los que no la tienen, la desean. Ahí están algunos antiguos países del Este, que se han apresurado a montar sus propias bolsas.
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