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CULTURA

Buen humor y marcha

El ex batería de Itoiz tiene 55 años y lleva dando conciertos desde los doce. Este fin de semana presenta el debut de su nuevo proyecto de jazz en Leioa y Ermua

20.11.09 - 02:47 -
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Bastante conocido gracias a situarse detrás de los tambores en el seno del grupo de pop en euskera mas famoso de todos los tiempos, Itoiz («siempre nos han pedido que nos juntemos otra vez, pero no creo que sea posible», replica ante la recurrente pregunta), Jimmy Arrabit es un polivalente baterista vascofrancés a quien también dimos cancha en estas páginas cuando participó en King Mafrundi (reggae) y Sustraia (rock mestizo).
O sea que Jimmy alterna los estilos y los proyectos con recia naturalidad, sin perder ni las ganas ni la efectividad. «Al final, con la edad, me doy cuenta de que lo que más lo me ha marcado ha sido lo que oí en la radio a los doce años, cuando empecé en la música. Es decir, el rock inglés, y Miles Davis a la trompeta. Ahora, no sé, me ha dado por volver al jazz». El rock y el jazz son lenguajes musicales distintos, aparentemente más difícil y sofisticado el segundo. «Sí, por eso hasta ahora no me había atrevido a tocarlo», confiesa. «Pero siempre he escuchado jazz negro. No blanco, el intelectual, sino negro, el de Miles, el del sudor».
Con su padre
El galo se vio abocado a la batería por tradición familiar. «Mi padre tocaba el acordeón y llevaba a un batería con él que guardaba su instrumento en mi casa. Yo la veía desde pequeño. Hasta que un día mi padre me dijo que Ttinttin, su batería, había muerto, y me pidió que le acompañara. A la siguiente semana ya estaba con él. Empecé así», expresa en español, un idioma que domina menos que el francés y el euskera. El padre se colgaba el acordeón cromático, «como los italianos», y paseaba un repertorio tradicional folclórico vasco por los pueblos montañeses de la muga entre Zuberoa y Baxa Nabarra.
Jimmy se ocupa de los parches desde que era un pipiolo. «Yo tenía una pequeña fama, porque a los doce años en esa época ya tocaba y la gente me conocía porque llamaba la atención tocando con mi padre. Cuando tenía 16 vino Niko Etxart de París y me junté con él y así empezó la historia. Entonces dejé la escuela, los estudios, y me decidí por la música. Desde entonces he seguido así toda la vida, con épocas buenas y malas». Ahora Jimmy tiene 55 años y recuerda entre orgulloso y feliz esos años con Niko. «Yo estuve en el primer grupo de Niko, Tinka. Niko fue el primero que hizo rock en euskera, y yo estaba ahí también».
Arrabit actualmente alterna dos proyectos. «Acompaño a un bailarín que se llama Patxi Pérez, de Bayona. Empezó con Tapia Ta Leturia y ahora baila las danzas tradicionales. Las muestra a la gente. Llega a la plaza, lleva un micro y hace bailar al público. Este verano le he acompañado a él. Y aparte del trío de jazz, no tengo nada más, pues Sustraia se paró porque falleció su cantante en diciembre pasado».
El antaño montañés Jimmy reside hoy en Ziburu. «Siempre tengo que vivir cerca del mar, no sé por qué». Ahí montó su trío de jazz actual. «Antes no me atrevía. Igual no era el momento y ahora quizá me siento más seguro y asumo lo que hago». Convirtió la batería en líder del combo, imponiéndola al contrabajo y también al piano durante más de un año ensayando. «Este tiempo me ha costado dar la vuelta a las canciones».
Ritmo afro
Grabó sus adaptaciones y las presentó a Gaztelupeko Hotsak, que las saca en el cedé 'Jimmy Arrabit Trio', adusto, difícil a primera audición y con la misma intención de amalgamar folk vasco y jazz elevado que el saxofonista navarro Josetxo Goia-Aribe.
Trae algo de mestizaje, jazz nórdico intelectual, cultismos pianísticos y el folk inherente a esos tradicionales revisados por reminiscencias de la adolescencia. Le pedimos a Jimmy que escoja un tema, mira la lista, y expresa: «Hay una canción de pastores, 'Bortian ahuski', del monte, y yo le he puesto un ritmo afro. Para mí es que mola muy bien», dice en su español rudimentario. Todos los cortes son intrumentales, excepto 'Mimouna', con un poco de voz. «Es una melodía de Zuberoa mezclada con una de Marruecos».
El trío participa esta semana en el Circuito Jazz-Blues de Vizcaya y recala hoy en Leioa y mañana en Ermua. Comenta el baterista sobre sus directos: «Para mí son bastante sorprendentes, no tan serios como el disco. No tan ceremoniales. Y lo de permanecer sentado el público, no, no: cada uno hace lo que quiere. Espero llevar bastante buen humor y marcha».
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Buen humor y marcha
Xabi Hayet (contrabajo), Fred Feugas (teclas) y Jimmy Arrabit (batería).
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