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Vuelta a casa tras 47 días en el infierno

Liberación del 'Alakrana'. Acaba la pesadilla

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«Si todo va bien, liberaremos el 'Alakrana' en dos o tres días». Al final ha sido al cuarto. Ayer. El acuerdo que abría la puerta al fin del secuestro, anunciado por el portavoz de los piratas a EL CORREO el pasado jueves, terminó por cerrarse en los tiempos marcados y, por fin, los 36 tripulantes del 'Alakrana' recuperaron ayer su libertad después de 47 angustiosos días de cautiverio. Todos se encuentran bien y, después de ser liberados a primera hora de la tarde a dos millas de la costa somalí, las fragatas españolas que vigilaban a distancia la zona -la 'Canarias' y la 'Méndez Núñez'- salieron a su encuentro. Anoche navegaban rumbo a Seychelles, donde llegarán mañana. Aún debe decidirse cómo se organizará el traslado a España en un avión militar, pero fuentes de la compañía propietaria del atunero avanzan que se hará lo más rápido posible, quizá el mismo día, porque «lo que quieren es reunirse cuanto antes con sus familias». Se baraja que éstas vayan a esperarles a Seychelles.
El patrón del buque, Ricardo Blach, dejó entrever a primera hora que el final del infierno que ha sufrido con sus hombres era inminente. «Estamos esperando la llamada», declaró a varias emisoras. Como había revelado el jueves a este periódico, «todos los jefes piratas» de los distintos clanes se encontraban en el barco -63 personas llegó a contar- para encauzar el proceso. En torno a las dos de la tarde, los secuestradores abandonaron el 'Alakrana'. «Los marineros están libres», proclamó minutos después en Madrid el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
La cuestión del rescate estaba resuelta desde hace muchos días, según han confirmado fuentes próximas a la negociación. «Hace mucho que no hablábamos de dinero», reiteraron ayer. En una nueva conversación telefónica con EL CORREO, el portavoz de los secuestradores, llamado Jama, aseguró que el pago se produjo «hace dos semanas». Distintas fuentes estiman el rescate en una cifra cercana a los 2,5 millones de euros. Después, la vía maestra para el desenlace ha sido una negociación en la que el Gobierno español, a través de su embajador en Kenia, Nicolás Martín Cinto, ha dado su palabra de que los dos piratas detenidos serán enviados pronto a Somalia. El Ejecutivo no podía hacerlo en este momento, pero garantizaba que daría ese paso «en uno o dos meses», según refirieron los piratas. La noticia del envío a juicio de los arrestados en sólo 15 días habría influido decisivamente en el desenlace. La Administración española ya había apuntado que la salida más probable era que los dos encausados fuesen juzgados en Madrid y cumplieran condena en Somalia, pese a lo cuestionable de esta hipótesis en un país sin ley como el africano. Pero sirve para guardar las apariencias. Habrá que ver qué ocurre ahora.
El compromiso del Gobierno ha obtenido la confianza de los secuestradores gracias a la mediación decisiva de una autoridad regional, a la que los piratas llaman «el presidente». Según confirmaron entonces fuentes somalíes, se trata de Mohamed Aden, conocido como 'Tiiceeye' y que dirige la región de Himin y Heyb. Pertenece al clan Habargidir, subclan Saleebaan, el mismo de los captores, un factor decisivo en el feliz desenlace. «Confiamos en él, es un buen hombre», reiteró ayer el portavoz. Con esta garantía, los bandidos acabaron por ceder en el que era el mayor obstáculo, ya que hasta entonces la condición imprescindible para la liberación del atunero era el regreso de los dos detenidos, una exigencia que condenaba el caso a una larga duración.
El arresto de 'Abdu Willy' y Raagegeseey Hassan Haji ha marcado un secuestro jalonado de polémicas y que ha desgastado enormemente al Gobierno. Si hubiera sido sólo cuestión de dinero, habría terminado mucho antes. El del 'Playa de Bakio', en abril del año pasado, duró seis días. La pesadilla del 'Alakrana', que ha sacado a colación la inseguridad de la flota atunera del Índico, comenzó el 2 de octubre, al alba y a los dos días de salir de puerto. Faenaba a 400 millas de la costa de Somalia, muy lejos de la fragata más cercana de la 'operación Atalanta' de la UE, la 'Canarias', que acudió inmediatamente en su ayuda. En ese momento surgió la primera polémica, pues el Ministerio de Defensa alegó que el buque pescaba fuera del área de protección. Los atuneros cargaron la primera de una larga serie de críticas contra la ineficacia de esa misión militar.
El episodio decisivo llegó dos días después, mientras el 'Alakrana' se dirigía a Somalia, seguido por la 'Canarias'. Tras tener constancia de que un bote había abandonado el barco, la nave de la Armada lo capturó con dos piratas a bordo. El Gobierno lo comunicó horas después y la Audiencia Nacional pidió su traslado a España, un trámite cuya génesis aún se discute y ha centrado la pelea política de estas últimas semanas para establecer de quién fue la idea y, consecuentemente, buscar culpables. Entre tanto, la negociación, dirigida desde Kenia, arrancó muy rápido y sin problemas. «El contacto y el canal ha estado claro desde el principio, pues ellos eran los primeros interesados, ése no ha sido el problema», explicaron ayer las fuentes consultadas. El embajador en Nairobi, Nicolás Martín Cinto, con gran experiencia en negociaciones y que ya resolvió el secuestro del 'Playa de Bakio' y otros dos en tierra de un fotógrafo y una cooperante, ha dirigido el proceso con el armador, Kepa Etxebarria, que por casualidad se encontraba en el país en ese momento.
Las familias
El rescate, naturalmente, era la primera cuestión sobre la mesa. «Pero los dos detenidos siempre fueron una pieza clave», confirman fuentes próximas a las conversaciones. De hecho, al cabo de una semana, quedó claro que el asunto iba para largo y que el principal obstáculo era la detención de los dos piratas. Para entonces, Defensa, que en un principio pareció querer ganar tiempo porque el traslado de los arrestados era «complejo», anunció que los enviaba a España. Y el proceso se bloqueó, mientras el destino de los dos detenidos empezaba a ser un embrollo. Durante casi un mes el secuestro entró en una fase de silencio en la que no había avances.
La atención se centró también en otra polémica, la negativa del Gobierno a enviar soldados a los atuneros, como hacía Francia, y su propuesta de recurrir a la seguridad privada, pero con muchas limitaciones. Los armadores no estaban de acuerdo, pero entre tanto contrataron 'soldados de fortuna' británicos para los ocho barcos de bandera de Seychelles, ajenos a la ley española. La discusión para proteger a los demas, un total de trece, duró aún otro mes y sólo se resolvió el sábado con la llegada de 54 agentes privados, tras un cursillo acelerado de tres días, otro asunto controvertido. Pero, al menos, toda la flota ya pesca más tranquila.
A principios de noviembre se habría fraguado el pago del rescate; pero, lejos de facilitar el desenlace, no hizo más que concentrar la atención sobre el obstáculo de los dos piratas detenidos. Fue entonces cuando los captores decidieron forzar el proceso y llegó el momento más crítico. En una jornada muy difícil, el jueves 5 de noviembre, los piratas anunciaron el traslado de tres rehenes a tierra, lanzaron un ultimátum con amenazas de muerte y hubo una serie de llamadas desesperadas de los rehenes a las familias, que en ese momento entraron con fuerza en escena. Desde ahí se redobló la presión popular sobre el Gobierno y se agudizó la polémica sobre su estrategia y la decisión de detener a los dos piratas. Funcionó. A partir de entonces el Ejecutivo comenzó a buscar una vía legal para cumplir con la exigencia de los secuestradores sin parecer que lo hacía.
De improviso, la semana pasada empezó a mostrar un cauto optimismo por una nueva «vía diplomática». Zapatero aseguró que la negociación estaba «encauzada». Fue entonces, el jueves, cuando los piratas revelaron a EL CORREO lo que ocurría: se fraguaba un acuerdo que hacía muy próxima la liberación. Fuentes de la negociación aseguran que el proceso ha sido «incierto en todo momento». «Nunca ha habido una fase en la que parecía cosa hecha, incluso hasta esta mañana no estábamos nada seguros», exclamaban ayer, ya con alivio. Quedan 13 barcos secuestrados en Somalia, con más de 200 rehenes.
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El 'Alakrana' navega entre las fragatas 'Canarias ' y 'Méndez Núñez'. / EFE
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Los tripulantes del atunero vasco en una fotografía tomada por ellos mismos unos días antes del secuestro del buque por los piratas . /EL CORREO
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