Comienza el juicio en el que este guarda forestal se enfrenta a una pena de 21 años de prisión por matar al alcalde de la localidad oscense
El acusado ha señalado que su declaración se basó en "un guión mental de tres semanas", es decir, en la información que había sido publicada en los medios o por comentarios
Sobre ciertas incoherencias en su relato, él lo ha justificado con que estuvo varias horas en un calabozo, "sin luz, sin comida y agua seguramente con algún tipo de barbitúrico"
El ganadero y guarda forestal Santiago Mainar a su entrada en la Audiencia de Huesca. / Foto: Efe | Vídeo: Atlas
Antecedentes
Los hechos ocurrieron el 12 de enero, en la carretera por donde regresaba a la casa donde Miguel Grima vivía con su mujer después de asistir a una reunión de alcaldes en Jaca y donde SantiagoMainar, supuestamente, le preparó una emboscada para que tuviera que bajar de su vehículo y poder dispararle con una escopeta de postas, que no ha podido ser encontrada.
Santiago Mainar fue detenido el 2 de febrero, veinte días después de que fuera encontrado el cuerpo sin vida del alcalde en la cuneta de la carretera con un disparo de postas en el pecho, y desde entonces permanece en la cárcel de Zuera (Zaragoza).
Unas horas después, Mainar se declaró responsable del crimen ante la Guardia Civil, el secretario judicial y una letrado de oficio, aunque unos días más tarde, ante el juez de instrucción de Jaca encargado del caso, se retractó y se declaró inocente, argumentando que al hacerse responsable del asesinato quería rebajar la tensión existente en el pueblo.
El juicio por el asesinato del alcalde de Fago, Miguel Grima, ocurrido el
12 de enero de 2007, ha comenzado en la Audiencia Provincial de Huesca con las polémicas declaraciones del único acusado, el ganadero y guarda forestal
Santiago Mainar. El arrestado ha afirmado que se inculpó del asesinato del edil para llamar la atención y tras llegar a un acuerdo con la Guardia Civil para que dejaran de presionar a los vecinos de la localidad.
En la vista, Mainar ha respondido a las preguntas del fiscal y, en sus primeras afirmaciones, ha ratificado su segunda declaración ante el juez instructor de Jaca, en la que se declaró inocente y se retractó de una primera en la que se culpó de los hechos. Ha insistido en que con esta actitud quiso llamar la atención y ha revelado un "acuerdo tácito" al que llegó con la Guardia Civil por el que si se declaraba culpable, los agentes dejarían de presionar a los vecinos del pequeño pueblo.
Sobre los detalles de cómo ocurrieron los hechos, ha señalado que los basó en "un guión mental de tres semanas", es decir, en la información que conocía, que había sido publicada en los medios de comunicación o por comentarios que le hicieron terceras personas, como cazadores, periodistas o vecinos, a quienes no ha identificado. También ha comentado que es una persona acostumbrada a la lectura y a novelas policíacas, por lo que fue ideando una función teatral.
Incoherencias en su declaración
El fiscal le ha preguntado sobre ciertas incoherencias en su declaración y él lo ha justificado con que estuvo varias horas en un calabozo, "sin luz, sin comida, con un agua seguramente con algún tipo de barbitúrico", y en esos momentos "la lucidez mental no era la que debía ser", ha apuntado Santiago Mainar, a quien le han preguntado en repetidas ocasiones sobre los detalles de su primera declaración y en todo momento ha insistido en que se lo inventó o lo basó en lo que había oído.
Otra de las cuestiones a la que se ha referido, preguntado por el fiscal y por los dos abogados de la acusación, ha sido su relación con el alcalde, inexistente desde hace unos años por diferencias sobre la forma de gestión que debía llevarse a cabo en el pueblo, ha apuntado. Ha dicho que estaba "indignado" con el alcalde. "Ante la arbitrariedad me indigno", ha recalcado, al tiempo que ha explicado que se limitó a diferenciarse de sus fechorías.
Durante la vista oral, que se prolongará ocho jornadas, 122 personas, entre testigos, peritos y agentes de la Guardia Civil, responderán a las preguntas del fiscal, Felipe Zazurca; del abogado de la defensa, Marcos García-Montes, y de los letrados de la acusación particular, Enrique Trebolle (de la familia) y José María Viladés (del Partido Popular). Casi doscientos periodistas se han acreditado para llevar a cabo la cobertura de este juicio, que tratará de dar luz a un suceso sobre el cual ya se han escrito varios libros, llenado páginas en periódicos y revistas, y hasta ha sido el argumento de una miniserie de televisión, acaparando la atención de todo el país.
"Justicia con todas las consecuencias"
Los abogados de la acusación coinciden al afirmar que hay pruebas suficientes para desvirtuar la inocencia del guarda forestal, y no sólo por su primera declaración, sino también por las numerosas pruebas periciales practicadas por la Guardia Civil (biológicas, químicas, de parafina, de balística), e incluso porque "existían los motivos", según José María Viladés, letrado del PP.
Este partido está representado en la causa porque el alcalde asesinado encabezó la lista del PP en las elecciones municipales de 2003, que ganó con el 70% de los votos a Santiago Mainar, quien figuraba como candidato del PSOE a la Alcaldía.
La familia del alcalde asesinado quiere que con este juicio se haga justicia "con todas las consecuencias", sobre todo teniendo en cuenta la repercusión mediática que ha tenido este hecho, lo mucho que se ha hablado de Miguel Grima, de su gestión como alcalde y de su relación con los vecinos, especialmente con el único acusado, que fue precisamente quien le enseñó el pueblo y le animó a dejar Zaragoza y a trasladarse allí a vivir.