«Si tienen que excomulgar a alguien, que sea al presidente del EBB». Con esta contundente frase replicó ayer Iñigo Urkullu al secretario general de la Conferencia Episcopal Española, monseñor José Antonio Martínez Camino, tras sus polémicas declaraciones sobre la reforma de la ley del aborto planteada por Zapatero. Martínez Camino llegó a advertir a los políticos que piensen en votar a favor de la normativa que, si son católicos, no podrán comulgar en misa porque «están objetivamente en pecado público y, como tal, no pueden ser admitidos en la sagrada comunión».
Urkullu subrayó que se trata de un tema «serio y delicado» que «afecta a muchas sensibilidades» y puso en entredicho que las palabras del portavoz episcopal representen a todos los religiosos de la Iglesia católica. No obstante, pidió que «si estas son las previsiones», se «exima» a los diputados jeltzales por la postura que tomen en el Congreso. «Ellos actúan en representación de una decisión tomada por la ejecutiva del partido. Por lo tanto, si se tiene que excomulgar a alguien, que sea a su presidente y se deje a los demás en paz», espetó.
El máximo dirigente jeltzale censuró, asimismo, que desde la Iglesia se pretendan mezclar las conciencias personal, moral y religiosa con la realidad social y el debate del proyecto de ley, ante el que, según matizó, «el PNV ha presentado sus cautelas a través de enmiendas». En esta línea, insistió que con la reforma de la normativa sobre la interrupción voluntaria del embarazo «no se está ni favoreciendo ni obligando a nadie a la práctica del aborto», sino que se busca «evitar males mayores de los que se están dando hoy en día». «Estamos en el debate de una realidad social, la de 2009», apostilló.
Urkullu aprovechó por último su intervención para ironizar sobre la fórmula que utilizaría la Conferencia Episcopal para 'castigar' a quienes respalden la nueva ley. «No sé si harán como la Justicia y promoverán juicios rápidos de excomulgación», bromeó. En este sentido instó de nuevo a la Iglesia a hacer una reflexión ajustada a la sociedad actual. «Sería bueno que hicieran una lectura sobre si estamos en Trento o tras el Concilio Vaticano II», concluyó.