El diputado general de Guipúzcoa ha sido el primer dirigente del PNV que ha cuestionado el inminente nombramiento de José Ignacio Munilla como obispo de San Sebastián, en sustitución de Juan María Uriarte, que ha soprepasado desde hace casi año y medio la edad reglamentaria para dirigir una diócesis. Markel Olano considera que la decisión del Vaticano, que todavía no se ha hecho pública pero que se da como firme, «sería muy negativa para la Iglesia guipuzcoana». En unas declaraciones realizadas ayer a Euskal Telebista, ha dejado claro que no está de acuerdo con el candidato escogido para este relevo y espera que no se produzca.
El burukide ha desligado su condición de diputado general, desde la que respeta «totalmente» las decisiones que pueda tomar la Iglesia dentro de su seno, con la de cristiano, desde la que constata que en una «amplísima mayoría de creyentes de este territorio» hay una «hondísima preocupación» por el regreso de Munilla como obispo.
A pesar de la matización, Olano no puede evitar que su pronunciamiento encuentre eco más allá de su militancia cristiana, dada su cualificada posición, no sólo en la dirección del PNV, sino, también, en el entramado institucional de la provincia. El diputado general no ha faltado en Loyola y Arantzazu, junto a monseñor Uriarte, en las festividades de San Ignacio y del santuario, dos enclaves emblemáticos para los guipuzcoanos.
Urkullu, prudente
El presidente de su partido, Iñigo Urkullu, fue más prudente cuando se le preguntó ayer por esta cuestión. El dirigente jeltzale evitó valorar este movimiento de la Santa Sede desde el ámbito del partido y dejó en manos «de los feligreses de la Iglesia católica» la opinión sobre el futuro nombramiento. Aún así, a renglón seguido Urkullu sí se aventuró a sugerir a la Iglesia que «sea consciente de la realidad social» que afecta a Euskadi y «actúe en consecuencia». Lo que es una forma de marcar el terreno en el que se van a jugar en las próximas semanas importantes pulsos entre las instancias políticas y las eclesiásticas.
El relevo de Uriarte se va a producir en un momento de especial tensión entre la jerarquía católica y el PNV por la posición de la formación jeltzale con respecto a la reforma de la ley del aborto, iniciativa que pretende respaldar, aunque con la incorporación de un paquete de enmiendas que mejora el texto legal.
Interviene Iceta
La postura del PNV con respecto al aborto provocó un llamamiento público del obispo auxiliar de Bilbao, Mario Iceta, para que el partido de Urkullu reconsiderara su posición y no prestara sus votos a la iniciativa del Gobierno de Rodríguez Zapatero. El PNV desligó desde el primer momento su respaldo a la iniciativa parlamentaria de cualquier contrapartida política y lo situó en la necesidad de actuar en sintonía con una situación cada vez más aceptada por la sociedad. El emplazamiento de Iceta fue algo inédito en las relaciones de la jerarquía vasca con la formación que ha gobernado este país durante treinta años.
La posición de Munilla, por otra parte, coincide con la que mantiene el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, el jesuíta Juan Antonio Martínez Camino, quien ha reiterado que los políticos católicos que apoyen el aborto se situaran fuera de la Iglesia. El obispo auxiliar de Madrid se ha convertido en la 'bestia negra' de la jerarquía en este y en otros asuntos de la doctrina eclesial y su posición ha sido descalificada por los represetantes del PNV y también del PSOE.