Ser uno de los pocos municipios vizcaínos que destinan 16 metros cuadrados de zonas verdes a cada habitante, por encima incluso de Bilbao -12,5-, supone un gran esfuerzo para el Ayuntamiento. No sólo por su mantenimiento, sino también por los daños que registran, que no son pocos. En lo que va de año, los parques y jardines de la localidad han sido objeto ya de 600 ataques por parte de vándalos. Con el objeto de que cale en la población la necesidad de cuidar y respetar el entorno urbano más natural, la institución local ha puesto en marcha una campaña de concienciación en la que se repartirán 1.000 esquejes de especies como las que se ven por las calles para que la gente se las lleve a sus casas.
Los datos que maneja el Ayuntamiento son preocupantes. En 2008 se robaron o destrozaron 5.000 plantas de temporada, el 10% de las que se renuevan cada año. Pero no sólo eso. «Los salvajes no se limitan a causar estropicios en flores, arbustos y árboles, sino que se registran numerosos desperfectos en los aspersores de riego, las arquetas, las farolas, las cajas de conexión eléctrica...», lamentó el alcalde, Tontxu Rodríguez.
400 especies distintas
Y todo este vandalismo se traduce en un «importante» esfuerzo económico para las arcas locales. Un dinero que ayer el regidor no tenía cuantificado al estar incluido en la partida anual del departamento de mantenimiento, «pero que pagamos entre todos los baracaldeses».
El cuidado de parques y jardines, por tanto, debe convertirse en una «prioridad» ciudadana. «La ventaja de disfrutar de más espacios verdes que nunca conlleva también un mayor esfuerzo por conservarlos entre todos», enfatizó Rodríguez.
Y eso es lo que pretende inculcar el módulo expositivo instalado hasta el martes en el parque de Los Hermanos. Allí los vecinos podrán conocer la riqueza de la flora baracaldesa, que cuenta con más de 400 especies distintas. Desde los más habituales, como el olmo o el tilo, hasta ejemplares más «inusuales y exóticos» en el jardín botánico como el árbol del amor (cercis siliquastrum) o fósiles vivientes (Ginkgo biloba). También se llevarán folletos explicativos y, hasta agotarse las existencias, las plantas urbanas, «de modo que si las cuidan en sus terrazas o balcones aprendan también a hacer lo mismo en jardines y parques» concluyó el alcalde.