Si unos vecinos saben que protestar a toro pasado por equipamientos e infraestructuras trae consigo multitud de sinsabores y décadas de sufrimiento, esos son los de Basurto. Por eso, ahora que se están gestando proyectos trascendentales para la zona, los revisan con lupa para aportar sus ideas y advertir de aspectos que ellos, como conocedores del terreno, consideran que pueden llegar a ser problemáticos. Por eso, la asociación vecinal de Basurto se ha reunido esta semana con responsables de Bilbao Ría 2000 y del área de Urbanismo del Ayuntamiento para hacerles llegar sus alegaciones sobre los nuevos accesos de la A-8 hacia San Mamés y sobre el plan de Richard Rogers para Garellano, que hoy mismo pasarán por el registro. «Nos han escuchado con interés y van a estudiar las propuestas», comenta Javier Muñoz, portavoz de la asociación de vecinos de Basurto.
OBJETIVO: RAMAL A EUSKALDUNA
Los nuevos accesos de la A-8 plantean «incertidumbres para el barrio», advierte Muñoz. Según recuerda, Bilbao Ría 2000 construirá el vial de conexión de la autovía hasta la rotonda de Torres Quevedo y, a partir de este punto, le pasa el testigo al Ayuntamiento, «que parece que plantea que los vehículos sigan por la calle Zunzunegi hasta Sabino Arana». La asociación ciudadana plantea que esta opción puede causar problemas, porque «una parte considerable y creciente de los vehículos que entren por Torres Quevedo van a ser autobuses que circulan más despacio y tienen más problemas en rotondas y calles estrechas». Además, la zona -un nudo de transportes donde confluyen metro, tren, tranvía y Termibus- va a soportar un enorme volumen de circulación. Por ello, indican la necesidad de crear un ramal que conecte directamente el acceso de la A-8 -en un punto previo a la rotonda de Torres Quevedo- con la rotonda de Euskalduna y que discurriría por una zona periférica actualmente ocupada por el Camino La Ventosa y por las abandonadas vías de Renfe. «Además, no hay ninguna razón para que este corredor no sea subterráneo o parcialmente subterráneo». Esta propuesta, según destaca Muñoz, no es una alternativa al trazado previsto por Zunzunegi, sino una vía complementaria. «Hay que diversificar el tráfico», manifestó.
MENOS PISOS Y TERMIBUS SOTERRADO
El proyecto de Richard Rogers para Garellano ha suscitado las alabanzas de los vecinos por «su uso social de los terrenos de Garellano». Pero, a juicio de la asociación, es mejorable. La principal pega al plan es la «alta densidad constructiva». «La cantidad de 1.180 viviendas, la mitad de VPO, resulta excesiva para la zona», explica Muñoz. Por eso, en las alegaciones plantean que se reduzca el número para eliminar los edificios previstos en Luis Briñas y poder bajar la altura de las torres de Pérez Galdós. «Con 600 viviendas de venta libre ya financiarían la operación, según informaciones a las que hemos tenido acceso», afirma.
Además, ante la inminente llegada de nuevos vecinos, la asociación plantea que se soterre Termibus, «como se hace en la mayoría de poblaciones con estaciones de este tipo». De este modo, se ganaría un parque y una plaza en la cubierta, «que con tantos residentes recién llegados serían más que necesarios».
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