El proyecto de ley introduce el delito de piratería para responder ante acciones ilegales contra la navegación marítima o aérea
La reforma establece medidas de control extraordinarias para terroristas y delincuentes sexuales, entre ellas, 10 años delibertad vigilada revisable una vez que hayan cumplido condena
Se contempla el delito de corrupción entre particulares y la responsabilidad de personas jurídicas y aumentan las penas para delincuentes urbanísticos, que se verán privados de sus ganancias
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, durante la rueda de prensa que han ofrecido tras el Consejo de Ministros. / Efe I Vídeo: Atlas
Otras novedades
Con la entrada en vigor de la reforma, el traslado ilegal de residuos, la explotación de instalaciones en las que se realice una actividad peligrosa y la destrucción de grave alteración del hábitat por la caza o la pesca de especies amenazadas se considerarán delito.
Además, se reforzará la protección penal a las mujeres y los niños en los conflictos armados, de modo que se castigará expresamente a quienes atenten contra la libertad sexual de una persona protegida o recluten o alisten a menores de 18 años o los utilicen para participar directamente en esos conflictos.
La reforma aprobada hoy introduce también otras novedades, como el trato diferenciado de la trata de seres humanos, vinculado hasta ahora a la inmigración clandestina; o la regulación de la responsabilidad penal de las empresas, que serán multadas, inhabilitadas o incluso disueltas si delinquen.
Además, los jueces podrán sustituir las penas de prisión de menos de seis meses por la localización permanente en el domicilio y optar entre la cárcel o la expulsión para los extranjeros condenados a menos de seis años.
Por último, el plazo mínimo de prescripción de los delitos se eleva a cinco años y se modifica el cómputo de la prisión provisional, de forma que nadie se vea favorecido por cumplir al mismo tiempo una condena en firme y un prisión preventiva.
El Consejo de Ministros ha aprobado hoy para su envío a las Cortes el proyecto de ley de Reforma del Código Penal que endurece las penas para delitos de corrupción, abusos sexuales a menores o terrorismo con el fin de "lograr un claro equilibrio entre la gravedad de la pena y el delito".
Así lo ha dicho el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en la que ha destacado la inclusión en el proyecto del nuevo delito de piratería, antes no regulado, para responder ante acciones ilegales como el secuestro del atunero español
'Alakrana' en aguas del Océano Índico.
En este proyecto se han recogido algunas de las recomendaciones formuladas por el Consejo de Estado, el Consejo Fiscal y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que en sus respectivos informes expusieron algunas críticas al proyecto.
En concreto, la reforma establece una serie de medidas de control extraordinarias para terroristas y delincuentes sexuales -especialmente pederastas-, entre las que se incluye un periodo de libertad vigilada de 10 años revisable una vez que hayan cumplido su condena. El anteproyecto que ha sido enviado al CGPJ contemplaba para esa libertad vigilada un periodo de 20 años y el órgano de gobierno de los jueces considero que era de "difícil justificación". Otra de las novedades de la reforma es la sustitución de la pena de cárcel para los delitos de venta de material audiovisual ilegal, el conocido como 'top manta', por penas alternativas de trabajo a la comunidad.
Lucha contra la corrupción
Una de las medidas con mayor trascendencia del proyecto es la relativa a los delitos de corrupción, ya que, entre otras cosas, se contempla el delito de corrupción entre particulares y la responsabilidad de las personas jurídicas, se tipifica de manera más exhaustiva el delito de cohecho, también en el ámbito empresarial, y se aumentan las penas para delincuentes urbanísticos, que se verán privados de sus ganancias.
Tanto la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, como el titular de Justicia, Francisco Caamaño han destacado durante la rueda de prensa la importancia de esta reforma penal para ser "implacables" en la lucha contra la corrupción. "El Estado se dota de instrumentos más eficaces ante los delitos que más afectan a los ciudadanos, se ocupa de las víctimas del delito y no sólo de los delincuentes", ha añadido Caamaño, que ha señalado que se trata de un proyecto hecho desde la responsabilidad, que no es una "reacción irreflexiva" ante casos que han generado alarma social y que busca un "equilibrio claro entre la gravedad del delito y la pena". Además se faculta a los jueces para que ponderen la "individualidad" de las penas a imponer según cada caso, y se establecen para delitos de menor gravedad "alternativas punitivas", como trabajos en beneficio de la comunidad.
Los delitos de terrorismo no prescribirán
La protección a los menores también se refuerza con un régimen penal agravado cuando la víctima es menor de 13 años y se incluyen nuevas figuras para atender a nuevas realidades, como el tráfico de órganos o los ataques informáticos.
En relación al terrorismo, Caamaño ha destacado como un avance el hecho de que se declare la "imprescriptibilidad" de los delitos cuando existan víctimas. El ministro ha dicho que "se trata de una reforma cuantitativa y cualitativa", ya que supone la modificación de más de 130 artículos del Código Penal y la trasposición de una decena de normas internacionales y europeas. "Se trata de nuevas medidas para hacer frente a las nuevas demandas de la sociedad", que mejoran las existentes, ponen al día el Derecho Penal y tienen el objetivo de "garantizar la libertad, los derechos y la seguridad de los españoles", ha concluido Caamaño.