El ex presidente del PNV Xabier Arzalluz aprovechó ayer su presencia en unas jornadas de la Fundación Uzturre en Tolosa para dirigir duras críticas a los responsables de Interior en los gobiernos central y vasco. Así, manifestó que tanto Rodolfo Ares como Alfredo Pérez Rubalcaba «son el enemigo directo de este pueblo», en réplica a unas recientes palabras del consejero vasco en las que pedía a los peneuvistas que no se dejaran engañar por las propuestas de la antigua Batasuna.
Arzalluz participó con una ponencia titulada 'Euskal Herria es más que un mapa'. Aseguró que «conoce desde hace mucho a la izquierda abertzale, y también al socialismo». En este contexto, señaló que a quienes «más» teme es a Rubalcaba y Ares, y pidió a la sociedad que «no se deje engañar» por ellos. «Yo no estoy con ETA pero tampoco con ellos. Para mí, hoy son el enemigo directo de este pueblo», recalcó antes de confesar que le da «miedo» lo que «hagan y digan» ambos responsables de Interior.
El antiguo presidente jeltzale hizo un repaso de la actualidad política donde no podía faltar la ratificación por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo de la sentencia que proscribe a Batasuna. Recordó que él estuvo «en contra de ir» a este organismo, de igual forma que «siempre» ha rechazado «llevar los temas del Concierto Económico al Tribunal Constitucional», porque «en ese tipo de tribunales siempre tenemos las de perder. Es una trampa, siempre las cosas han salido en nuestra contra».
A su juicio, la ilegalización de Batasuna no respondió a su presunta vinculación con ETA, ya que esto «no es más que un pretexto» para encubrir la intención última: «Cómo liquidar la mayoría parlamentaria nacionalista y ahí se encontró lo del terrorismo, como se podía haber encontrado cualquier otro argumento». «La decisión solemne del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón dice que HB es igual que ETA y se acabó, meten a todos en el mismo saco. Eso es lo que se da hoy: un continuo estado de excepción en el que nos están arrinconando a todos los nacionalistas con el pretexto de que todos somos iguales», censuró.
En esa línea, Arzalluz fue muy crítico con la Ley de Partidos, surgida «no contra el terrorismo, sino contra la mayoría nacionalista». Agregó que así es como el PSE y el PP han logrado la mayoría en el Parlamento vasco, «con trampas».
Por otro lado, tras defender el derecho a la autodeterminación y recordar que el PNV «nunca ha sido un partido autonomista, sino independentista», Arzalluz abogó por sumar esfuerzos entre fuerzas nacionalistas para «dar pasos» encaminados a que «Euskadi sea un Estado», pero «sin mentiras y sin insultos». No obstante, opinó que la hipotética creación de un polo soberanista «no sería bueno» y, además, recordó a la izquierda abertzale y a ETA que, primero, «hay que clarificar las cosas» y decidir «si se dejan o no las armas», porque con éstas «siempre vamos a perder».